«La Vida Nueva: Efesios 4:17-32»

Por Phillip Gray

¿No siente Ud., a veces, que quiere convertirse en otra persona? ¿No quiere cambiar su vida presente por la vida de alguna persona que está más contenta con una vida más significativa? ¿Se cansa de quién es, con su misma vieja rutinaria y su misma existencia aburrida todos los días? A veces, todos nos sentimos así. ¿Sabe Ud. una cosa? ¡Ud. puede cambiar su vida vieja por otra que es nueva y vibrante y feliz! Tal cambio se vio en los discípulos de Cristo en Efeso, de acuerdo con Efesios 4:17-32. Aquí, el apóstol Pablo, escribiendo por la inspiración del Espíritu de Dios, describió la transformación radical que había ocurrido en las vidas de esas personas. Al estudiar este texto, vemos las posibilidades para nuestras propias vidas, a pesar de cuán desesperanzadas perecen ahora mismo. Aún el pecador más vil y más perverso puede cambiar su vida manchada por una vida nuevacita y limpia. Vamos a ver cómo lo hicieron en esa antigua ciudad tan corrupta, en Efesios 4:17-32. El texto declara: «Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.» Otra vez, eso fue una lectura larga de Efesios 4:17-32.

Aunque el texto seleccionado es extenso, es facil encontrar un bosquejo sencillo y general: Se contrasta en el texto el hombre viejo con el hombre nuevo, o sea, ¡una vida malgastasda y miserable con una vida renovada y alegre! Quizás Ud. pueda verse a sí mismo en el espejo de este pasaje bíblico. (Para inscribirse en nuestro estudio bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Yo creo que el mensaje primordial para los cristianos de Efeso de nuestro texto en Efesios 4:17-32 es lo siguiente: si en verdad habéis aprendido de Cristo, no viviréis más como su pasada manera de vivir, sino revistidos de Cristo. Los versículos 17-22 son básicamente una descripción de como andan los otros gentiles, es decir, como se portan los mundanos antes de conocer a Cristo. Aquí Pablo describe varios rasgos de esa vida pecaminosa. Menciona en primer lugar la vanidad de su mente. «Vanidad» quiere decir «calidad de vano» o «inútil.» Es que los paganos andan con sus mentes enfocadas en las cosas que no sierven, que son inútiles. Otra característica de la vida de los paganos fuera de Cristo es que tienen el entendimiento entenebrecido. Esa palabra significa «oscurecido.» Ese tipo de entendimiento es lo opuesto del entendimiento alumbrado. La vida anterior es una vida que necesita la iluminación. Efesios 4:18 sigue dando los rasgos de la vida vieja del mundano fuera de Cristo. Dice que estaban «ajenos de la vida de Dios.» «Ajeno» quiere decir «que pertenece a otro,» o lo que es «extraño» o «que nada tiene que ver.» Sus vidas nada tenían que ver con las cosas de Dios. ¿Por qué? Añade, «por la ignorancia que en ellos hay.» Es otro rasgo del mundano. No conoce a Dios ni sabe bastante de la voluntad de Dios. Es ignorante. Y según 2 Pedro 2:5, hay gente que «ignoran voluntariamente.» Pueden saber, pero no quieren. Para tener una relación recta con Dios, uno tiene que conocer ciertas cosas acerca de Dios. Aunque la ignorancia sea sincera, es todavía la ignorancia. Otro rasgo del mundano en nuestro texto es la dureza de corazón. El corazón que no siente nada cuando escucha los rogativos de Dios, que no es sensible por su culpa, que no anhela hacer lo bueno, es un corazón duro. Entonces, hemos visto en Efeios 4:17-18 algunos de los rasgos más destacados de la vida vieja del pagano antes de convertirse en seguidor del Salvador Jesucristo, a saber: la vanidad de la mente, el entendimiento entenebrecido, estar ajeno de la vida de Dios por la ignorancia, y tener la dureza de corazón.

El texto sigue mostrando cuales son los resultados en la vida de esos rasgos de la vida mundana. Dice que perdieron toda sensibilidad, que estaban entregados a la lascivia, que con avidez cometieron toda clase de impureza. Efesios 4:22 agrega que además estaban viciados conforme a los deseos engañosos. Era la pasada manera de vivir para los efesios, o sea, el viejo hombre, como implica 2 Corintios 5:17. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Efesios 4:17-22 habla más que nada de su pasada manera de vivir. En cambio, si de veras habían aprendido de Cristo, andarían como los gentiles redimidos. Eso es la vida de Dios (versículo 18), o el nuevo hombre (versículo 24). Ahora, Pablo menciona los rasgos de los redimidos. El versículo 23 dice que estuvieron renovados en el espíritu de su mente. Tuvieron otro punto de vista, como escribió en Romanos 12:2, «transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.» ¿Cómo pasó tal transformación? Bueno, Efesios 4:21 dice que «habían oído, y habían sido por él enseñados, confome a la verdad que está en Jesús.» La predicación del evangelio puede efectuar ese cambio, igual que puede cambiar su propia vida, estimado oyente. Sigue explicando que estaban vestidos del nuevo hombre porque fueron creados según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efesios 4:24). Entonces los rasgos del hombre nuevo son: ser renovado en el espíritu de la mente, enseñado de Cristo, y creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

¿Cuáles son los resultados en la vida que dan esos rasgos? Bueno, tal persona desecha la mentira y habla la verdad (versículo 25). La deshonestidad es más que un delitio ligero, como piensa mucha gente. Pablo advierte otra vez en Efesios 5:4 en contra de las palabras deshonestas. Otro resultado de las características de un cristiano consecuente es que se aira, pero no peca. También, no hurta más, sino trabaja para tener con que compartir con el que padece necesidad. No sale de la boca ninguna palabra corrompida. Literalmente, «corrompida» quiere decir «podrida.» Es como un pescado que uno deja en el sol por varios días. Las moscas y los gusanos llegan y se pudre el pescado. Así son algunas palabras que salen de la boca de algunos. Pero, los cristianos no deben de hablar así. Otro rasgo del nuevo hombre es que habla la palabra buena que es necesaria para edificación, a fin de dar gracia a los oyentes (Efesios 4:29). Y el hombre nuevo, la persona realmente cambiada por Cristo, no contriste al Espíritu Santo de Dios (versículo 30). A pesar de lo que digan nuestros amigos, los Testigos de Jehová, el Espíritu Santo de Dios es una persona y ninguna fuerza o influencia. Puede estar contristado. Otro resultado: el hombre transformado por el evangelio quita toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia, y malicia. Es benigo con otros, misericordioso, y perdonando a otros (Efesios 4:25-32). Esa es la forma para cambiar tu vida, estimado oyente. Puedes vestirte del nuevo hombre (versículo 24). Posiblemente Pablo compara ese concepto a los carnavales a Baccus, el dios del vino, cuando muchos se vestían de máscaras y disfrazes. En cambio, el cristiano debe de vestirse del nuevo hombre; el cristiano debe de vestirse de Cristo. ¿Cómo? Gálatas 3:27 dice, «porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.» Hay que ser bautizado bíblicamente para gozar esta vida nueva. Gracias, y hasta la próxima.