Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo
¿Dónde estará Ud. mañana? ¿Sabe Ud.? A veces, tenemos mucho miedo al pensar en el porvenir. Leemos en los periódicos diariamente de las tragedias por el mundo. Vemos por todas partes los casos de los jóvenes con sus poquitos añitos de vida pero con sus muchas ambiciones altas y sus planes seguros para el futuro; ¡pero, de repente pierden todo por un accidente o por una enfermedad inesperada! ¡Qué triste! ¿no? Pero, sabemos que eso nos puede pasar a nosotros igualmente. A pesar de las muchas pretensiones de ciertos profetas contemporáneos, nadiepero nadieconoce el futuro menos Dios. Por tanto, tenemos una advertencia muy estricta en nuestro texto tomado de Santiago 4:13-17. El texto dice: «¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.» Esa lectura ha sido tomada de Santiago 4:13-17. Después de nuestro himno, ¡volveremos a meditar en la vanidad y la brevedad de la vida humana!
Santiago 4:14 nos recuerda que nuestra vida es nada más que neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. (Para pedir una copia de este estudio, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.) Varios puntos se destacan en Santiago 4:13-17. En primer lugar, el autor describe una práctica, una práctica tan común en nuestros tiempos. Los hombres dicen, «Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos» (verso 13). Los antiguos solían de practicar lo mismo que hacemos nosotros los modernos. Viajaron a distintos lugares para vender y comprar sus mercancías. Vemos algo aquí del mercado libro de la antigüedad. El sistema del capitalismo no es algo nuevo, a pesar de lo que algunos economistas o historiadores han opinado. Su práctica se encuentra en la bíblia. La propiedad privada también se encuentra en la bíblia. Por ejemplo, en Hechos 5:1-11, se encuentra el caso de Ananías y Safira que vendieron una heredad. Aunque mintieron del precio y del donativo que hicieron, Pedro les dijo que tuvieron el derecho de poseer esa propiedad del comienzo (versículo 4). El apóstol Pablo fue hombre de negocio que hacía y vendía tiendas de campaña para sostenerse en sus labores misioneras (Hechos 18:1-3). La propiedad privada es buena.
Tampoco, no hay nada de malo en los negocios honestos. El trabajo es bueno y es regalo de Dios para el hombre. Pablo escribió en 2 Tesalonicenses 3:10-12: «Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales manamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.» De hecho, añade el apóstol en 1 Timoteo 5:8 que «si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.» Por tanto, el trabajo en sí es honorable y bueno. Karl Marx tuvo razón cuando propuso que el trabajo es una característica sobresaliente que distingue los humanos de los animales; es lo coloca al hombre en su lugar especial en la naturaleza (escribiéndo en La Ideología Alemana, página 37). Marx habló del homo faber, «el hombre obrero.» Ambos el cristianismo y el Marxismo afirman el valor del individuo en la sociedad, pero hay una diferencia. El Marxismo trata de llevar a cabo el equilibrio entre el individuo y la sociedad en algún tiempo imaginado del futuro. Pero, la bíblia reconoce el valor del individuo ahora en la presente y en el futuro escatológico.1 Marx pensó que el hombre está enajenado por la división de la labor, pero la bíblia explica que el hombre está enajenado de la fuente de su existencia por el pecado (Isaías 59:2). (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180).
El trabajo es bueno, y no es malo hacer planes para nuestro trabajo. No obstante, Santiago 4:13-17 nos advierte acerca de un peligro. Dice: «cuando no sabéis lo que será mañana» (verso 14). Proverbios 27:1 además advierte: «No te jactes del día de mañana; porque no sabes que dará de sí el día.» No podemos predecir el futuro. Los economista marxistas habían predicho hace mucho tiempo que la revolución comunista iba a triunfar seguramente sobre el capitalismo. Pero, con la caída de la Unión Soviética, eso parece haber sido una profecía falsa. Existen demasiados variables para predecir el futuro. La vida es tan incierta. Por eso, es absurdo olvidarnos de Dios en nuestros planes.
Existe este peligro en hacer los planes porque hay una realidad tan grave. Santiago 4:14 nos pregunta: «¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.» En el mejor caso, nuestra vida es muy corta. Su servidor ha cumplido más que cuarenta años, pero cuarenta años no son nada comparados con la eternidad. Muchos admiran el régimen revolucionario que ha existido en Cuba ya por cuarenta años. Piensan que eso es largo tiempo, pero visto en la perspectiva de la historia, es muy corta. La vida es como la neblina. Se ve por la mañana temprana, pero luego se desvanece. Robert Cunningham escribió (textualmente): «El individuo es un propio yo destinado para la muerte después de unos pocos años de vida en un vasto proceso cósmico. ¡Eso es un dilema en sí! Pero, es exasperado por el hecho de que el proceso de la vida no me esperará descubrir las respuestas para los problemas y los misterios de la vida. Vivo en el filo de la navaja donde mi presente inmediato desliza irreparablemente en un pasado congelado y el futuro entrando determina mi próximo momento presente. El tiempo se mueveinexorablemente, rápidamente, e irreversiblementea un futuro todavía no decidido tampoco determinado en muchos niveles» (escribiendo en el libro, La Fe Cristiana y Sus Rivales, página 14). Por tanto, Job gritó: «Acuérdate que mi vida es un soplo »
Por la incertidumbre de mi vida y por la certidumbre de mi muerte, debo de decir: «Si el Señor quiere, viveré y haré esto o aquello» (Santiago 4:15). ¿Cómo podemos pensar de otra forma? Vivimos en Dios y dependemos de Dios en todo. Dependemos de Dios para la vida de por sí. Y dependemos de Dios para el éxito en nuestros planes. Todo depende de su voluntad y no en la nuestra.
Santiago concluye advirtiéndonos de nuevo: «pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado» (Santiago 4:16-17). Es un poco cómico pero también trágico ver las películas y las fotos de los heroes del pesado en su juventud, sobre todo a los hombres fuertes y enérgicos quienes en su juventud se jactaron de sus fuerzas y de sus ambiciones para cambiar al mundo, pero que ahora no existen sino como las imágenes obscuras en los retratos descolorados. ¿Dónde están ahora? Marx, con sus visiones humanistas? Engles, con sus teorías concretas? ¿Dónde está Lenin, con su fervor revolucionario? o Stalin, con su voluntad de hierro? ¿Dónde está el Che, con su rostro tan guapo y su coraje hasta el martirio? Desvanecidos, todos desvanecidos. Son nada más que una memoria marchitada cuyas vidas enteras fueron nada más que una neblina que desvaneció. Si Ud. sabe hacer lo bueno, lo bueno de creer, arrepentirse y ser bautizado en Cristo, y no lo hace, le es pecado. Gracias, y hasta la próxima.