«Las Relaciones en el Hogar»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

En la sociedad humana, la familia fue la primera organización instituida por Dios en el principio. Más tarde, hizo el estado, y por fin la iglesia. Son tres instituciones divinas que actualmente se encuentran por todas partes del mundo. La familia, siendo la primera, es además la más básica. Es el fundamento sobre el cual se establecen el estado y la iglesia. Por tanto, Satanás nuestro Enemigo es bien astuto y sabe que si se ataca la familia, se ataca todo el bienestar de la raza humana. Hoy día, muchos se permiten estar utilizados por Satanás tal vez no a sabiendas para asaltar la sagrada institución del hogar. De vez en cuando, algunas versiones más radicales del Marxismo-Leninismo han incluído en sus programas revolucionarias la disminución de la importancia de la familia en la sociedad. En la actualidad, el feminismo se ha opuesto a las relaciones tradicionales que han existido en el hogar desde los tiempos atrás. Es necesario por todo eso estudiar lo que enseña la bíblia respecto a las relaciones que deben de existir entre el marido y la esposa. Pero ahora, escuchemos el himno:

¿Cuáles son las relaciones que deben de existir entre el marido y la esposa en el hogar? Al principio, fijémonos en las responsibilidades de los maridos para con sus esposas. En primer lugar, el marido ha de amar a su esposa. Colosenses 3:9 exhorta: «Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.» Este amor es de dos tipos. Primero, por supuesto el amor sexual. 1 Corintios 7:2,3 dice: «pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.» Efesios 5:28,29 añade: «Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.» Efesios 5:33 agrega: «Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.» El amor sexual es elemento importante en la relación matrimonial.

El marido también debe de amar a su esposa con el amor cristiano, lo que se llama el agape en el idioma original, el griego. Como explica Pablo en Efesios 5:25: «Maridos, amad a vuestras mujeres...» ¿Cómo? «…como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.» El agape es amor que se preocupa más por el bienestar de la amada que por los deseos mesquinos. El marido debe de estar dispuesto a entregar su propia vida por su esposa, si es necesario. Entonces, en todo sentido, el marido debe de amar a su esposa. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico de 15 cortas lecciones, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU. Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En segundo lugar, el marido tiene la responsibilidad de ser fiel a su esposa. Quiere decir al lado negativo que tiene que abstenerse del adulterio, las relaciones sexuales con otra. Hebreos 13:4 dice: «Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.» Proverbios 6:30-32 observa: «No tienen en poco al ladrón si hurta para saciar su apetito cuando tiene hambre; pero si es sorprendido, pagará siete veces. Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace.» El apostól nos advierte en Gálatas 5:19-20 que el adulterio es una «obra de la carne» y que «los que practican tales cosas no herederán el reino de Dios.» El marido debe de ser fiel a su esposa. Eso quiere decir al lado positivo que debe de cumplir con su esposa el deber conyugal, 1 Corintios 7:3. Eso es problema cuando el hombre decide salir para otras partes y vivir lejos de su esposa por largo tiempo. Marido, sea fiel para con su esposa.

En tercer lugar, el marido debe de dar honor a su esposa. 1 Pedro 3:7 dice: «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.» A veces, el hombre se olvida de este hecho: a pesar de las locuras de las femenistas, la mujer promedia es más frágil que el hombre promedio. Por tanto, el hombre tiene que mostrar la debida ternura para con ella. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU. Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En cuarto lugar, el marido ha de proveer para su esposa los bienes físicos de la vida. 1 Timoteo 5:8 previene: «porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.» Efesios 5:28 al 29 explica que el marido sustenta y cuida a su mujer como a su propia carne. Es el papel del hombre de ser proveedor en la familia.

En quinto lugar, el marido debe de guiar a su esposa en el hogar. Efesios 5:23 dice que el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia. Ya no es el oficio del padre de la esposa nada más de ser la cabeza de ella. Esto se destaca muy claramente en Génesis 2:24 que dice: «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.» La mujer asimismo debe de dejar a su padre y a su madre cuando se casa. El marido es cabeza, no los padres. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU. Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.)

De igual manera, la esposa tiene ciertas responsibilidades para con su marido también. Primero, tiene que amarlo. Las ancianas deben de enseñar a «las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos» (Tito 2:4). Es increíble para algunas personas, pero la bíblia dice que se puede enseñar el amor. Si tú, mujer, no amas a tu esposo, tienes que aprender el amor. Eso es enseñanza muy descuidada en la iglesia hoy en día.

Segundo, la mujer debe de ser fiel para con su esposo. Proverbios 7:6-23 pinta el cuadro tan lastimoso de una esposa desleal. ¡Es muy feo ese cuadro, señora! El adulterio es pecado que condena al alma en las llamas del infierno.

Tercero, la mujer debe de gobernar su casa (1 Timoteo 5:14). No dice el texto que puede gobernar a su marido, sino su casa. Tito 2:5 agrega que las esposas han de «ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.» Bueno, aquí surge una pregunta: ¿puede la mujer trabajar afuera de la casa? Es cierto que lo ideal es para la mujer cuidar de y gobernar su casa. No obstante, hay circunstancias a veces que exigen que la mujer trabaje afuera de la casa. Lidia de Tiatira en Hechos 16:14 fue una mujer virtuosa pero además fue vendedora de púrpura. Tuvo su propio negocio. La mujer virtuosa descrita en Proverbios 31:16 es ella que «considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos.» Entonces, no es malo en sí para la mujer trabajar, digamos en una emergencia económica, aunque lo ideal es como lo siguiente:

Cuarto, tiene la mujer el papel de engendrar hijos (1 Timoteo 2:15). 1Timoteo 5:14 explica que su papel debe de ser «criar hijos». Para criar hijos, la mujer tiene que estar con los hijos. Entonces, la tendencia creciente para las mujeres de trabajar afuera de la casa no es saludable para la familia de la actualidad.

Por fin, la esposa debe de someterse al liderazgo de su marido. «Las casadas esten sujetas a sus propios maridos, como al Señor» (Efesios 5:22). Debe de respetar a su marido (Efesios 5:33). «Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor» (Colosenses 3:18). Y 1 Pedro 3:5,6 dice: «…estando sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor….» Tito 2:5 les manda nuevamente: «sujetas a sus maridos.» Sin duda, la bíblia enseña un arreglo para el matrimonio y la familia muy distinto de las teorias modernas. Debemos de respetar la bíblia en todo. La escencia de la plegaria de las iglesias de Cristo es un retorno a los principios orginales del Nuevo Testamento. Gracias, y hasta la próxima.

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