«Puede Hacer Muchas Cosas y Quedarse Perdido»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

El hombre puede hacer muchas cosas religiosas y todavía ser perdido. Cristo dijo en Mateo 7:21-23: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.» En la actualidad, una gran cantidad de gentes están interesadas en la espiritualidad y la religiosidad en muchas formas. «¿Qué debo hacer para ser salvo?» sigue siendo la pregunta más apremiante enfrentando a la familia humana, pero las respuestas con frecuencia son trivializadas y supersimplificadas hasta el punto de crear un evangelio barato. La religiosidad solamente no es suficiente. De acuerdo con nuestro texto en Mateo 7:21-23, hay que hacer toda la voluntad del Padre celestial. El hacer solo una parte de la voluntad del Padre no basta. Una persona puede hacer muchas de las cosas mandadas por Dios, y todavía ser perdida en el juicio final. Después del himno, seguiremos hablando de las muchas cosas que algunos ya han hecho que todavía son perdidos.

El hombre puede hacer muchas cosas religiosas mandadas en la bíblia y todavía ser perdido. En primer lugar, uno puede oír el evangelio y quedarse fuera de Cristo. Claro que el oír es necesario. En Juan 6:44-45 Cristo nos recuerda que aquellos que son traídos al Padre «serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí,» dijo. Santiago 1:22-25 nos amonesta, «pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienvenido en lo que hace.» Estimado oyente, me alegro tantísimo que Ud. está sintonizado a este programa religioso, pero al mismo tiempo, quisiera exhortarle poner en páctica las lecciones que Ud. aprende y no permitir que la sintonización de la radio sea ningún substituto para la plena obediencia. El hombre puede oír el evangelio por toda la vida y al fin y al cabo ser perdido. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180, EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

El hombre puede hacer mucho y de todos modos ser perdido. En segundo lugar, puede oír y creer el mensaje, y creer en la deidad de Cristo, pero todavía ser perdido. Claro que es necesario tener la fe—es imprescindible creer. Cristo dijo en Juan 8:24: «Por eso moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.» Pero, el creer en sí no basta. Juan 12:42,43 habla de los gobernantes, y dice «muchos de ellos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.» Creyeron, pero no confesaron. ¿Fueron salvos? Cristo advierte en Mateo 10:32,33: «A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.» Santiago 2:19-20 añade: «Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?» Entonces, la fe solamente no es ninguna bala mágica que puede salvar aparte de la obediencia, no las obras meritorias por las cuales se gane la salvación, sino las obras que muestran la plena sumisión al Salvador y Señor del mundo, Jesucristo.

El hombre religioso puede hacer mucho y todavía ser perdido. En tercer lugar, puede ser casi persuadido obedecer el evangelio, pero ser perdido. En Hechos 26:28, el rey Agripa dijo a Pablo: «Por poco me persuades a ser cristiano.» Los traductores de la Reina-Valera aparentamente han entidido esa respuesta en el sentido de ser casi persuadido. Pero, a pesar de la admiración que tenemos para aquellos que piensan en serio en su responsabilidad ante el cielo, el ser casi persuadido no basta. Después de muchos peligros de varias batallas en la guerra civil norteamericana en el siglo diecinueve, un soldado estuvo regresando a casa, la cual quedaba a la otra orilla del río, pero se hundió su lancha, y puesto que no pudo nadar, se ahogó. ¡Qu

triste!, ¿no? De igual manera, el hombre puede ser casi persuadido a obedecer a Cristo, y ser perdido. (Para el curso bíblico, gratis, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180, EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En cuarto lugar, el hombre puede oír el evangelio, y creer en Cristo, y arrepentirse de sus pecados, y confesar el nombre de Cristo, y ser bautizado en Cristo, y todavía ser perdido. Claro que el bautismo es imprescindible como una acción suprema de la sumisión a Cristo (Romanos 6:3-4, 1 Pedro 3:21). Simón el Mago en Hechos 8 creyó en Cristo y fue bautizado. Cristo había dicho, «el que creyere y fuere bautizado será salvo, más el que no creyere será condenado» (Marcos 16:16). Simón creyó y fue bautizado. Por ende, fue salvo. Pero, más tarde, por motivos mesquinos, quizo comprar el don de Dios con dinero, y Pedro le dijo, «no tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás» (Hechos 8:21-23). Entonces, es posible para el cristiano caer en una condición de la perdición nuevamente. Gálatas 5:4 les advertió a los cristianos de Galacia que comenzaron a imponer el mandamiento de la circuncisión sin la autoridad de Cristo que, «de Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído» (Gálatas 5:4). Y Hebreos 6:6 asimismo habla de aquellos cristianos que recaen. Por eso, el hombre puede hacerse cristiano, y luego ser perdido. Cristo dijo en Lucas 9:62, «Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.»

En quinto lugar, uno puede ser muy religioso y luego ser perdido. Los fariseos mencionados en Mateo 23 fueron muy religiosos, pero fueron perdidos. Los atenienses de Hechos 17 fueron muy religiosos, pero fueron idólatras, y por ende perdidos.

En sexto lugar, uno puede ser muy celoso por Dios, pero no sujetarse a la justicia de Dios, como los judíos mencionados en Romanos 10:1-3. Es que, siempre se exige el conocimiento recto antes de la conversión. Hay ciertas cosas que todos los hombres por todo el mundo tienen que conocer para ser salvo. Sin conocer esas cosas, son perdidos. Hay que conocer que Dios existe, que hemos pecado, y que Cristo, el hijo de Dios resucitado, es el único remedio para el pecado. Además, es necesario conocer el plan de Cristo para cómo recibir acceso a su gracia. El plan es sencillo, pero imprescindible. Hay que oír el evangelio, creer en Cristo, arrepentirse del pecado, confesar la deidad de Cristo con los labios, y ser bautizado para perdón de los pecados. Pero,eso es solamente el comienzo, porque es necesario seguir fiel hasta el fín. La perseverancia en las actividades de la iglesia, la perserverancia en la lucha contra las tentaciones de la carne, la perseverancia en la evangelización de tú prójimo—la perseverancia en todo lo que Cristo nos manda—es absolutamente necesaria para recibir la entrada a la ciudad celestial en el fin del camino de la vida. Gracias, y hasta la próxima.

Volver a la Tábula de Trasuntos