«El Pecado de La Mentira»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

La honestidad es como el mortero para encolar los ladrillos de la civilización. Sin la honestidad, es difícil comerciar en cualquier tipo de economía. No puede existir la fianza entre los comerciantes. Sin la honestidad, es dudable que tengamos una familia feliz. El amor sufre por la desconfianza. Sin la honestidad, la política es impeligrada. Los ciudadanos no confían en los gobernadores, tampoco los gobernadores en los ciudadanos. Sin la honestidad, la erudición objectiva y la investigación imparcial desvancen. En su lugar, solo quedarían las sospechas, las dudas, y la desesperación. ¿Cómo decidir las cuestiones más importantes de la vida si todas las fuentes de información son corrompidas? Por lo tanto, la honestidad es la virtud principal sobre la cual todos los otros valores éticos descansan. Hace pocos años, los eruditos, James Patterson y Peter Kim, realizaron una encuesta con más de 2.000 norteamericanos participando. Descubrieron de acuerdo con los resultados de sus investigaciones que el 91% de los ciudadanos estadounidenses mienten con frecuencia. En sus pesquizas hallaron que el 50% de los jóvenes de entre 18 y 24 años de edad hablan las mentira serias y dañinas, comparados a los 19% de los ancianos de más de 65 años de edad. Además, aprendieron que el 37% de los liberalistas mienten seriamente comparados con el 29% de los conservadores. El filósofo, Sissela Bok, escribió: «El decir mentiras es un método para ganar el poder sobre otras personas por medio de manipularlos en varias maneras.» Se define «una mentira» como «afirmación falsa hecha a sabiendas,» de acuerdo con el diccionario de Cervantes. La bíblia advierte en Apocalipsis 21:8 que «todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre.» En este estudio, veremos la importancia de decir la verdad, veremos las distintas maneras por las cuales podemos mentir, y veremos el castigo para los mentirosos. Pero primero, nuestro himno:

(Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, gratis, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.) Medite en esta rompecabezas: Si uno dice, «soy mentiroso,» ¿está mintiendo o diciendo la verdad? Si habla verídicamente es mentiroso. Si no habla verídicamente, es mentiroso. Hoy día, muchas personas mienten regularmente sin ningún dolor de conciencia. Pero, algunos tratan de distinguir entre una mentira dañina y una mentira piadosa. El problema es que una mentira piadosa para mí puede convertirse en una mentira dañina para tí. ¿Cómo podemos distinguir entre las dos? Y ¿por qué pensamos que la bíblia reconoce dos tipos de las mentiras? De hecho, la bíblia condena las mentiras de cualquier índole. La piedad siempre acompaña la honestidad, no la mentira. Escucha 1 Timoteo 2:2 que dice que hay que orar por «los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.» Uno de los diez mandamientos había dicho, «No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.» Si uno miente bajo juramento es pecado. Levítico 19:11 dijo, «no hurteréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro.» Jesús habló acerca del diablo en Juan 8:44, diciendo: «cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.» En cambio, Dios nuestro Padre, no puede mentir (Tito 1:2). Por eso, Colosenses 3:9 nos manda: «no mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos.» Proverbios 12:22 dice: «los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento.» Dios quiere que digamos la verdad y nunca las mentiras. Pablo escribio en Filipenses 4:8: «por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanaza, en esto pensad.»

Bueno, algunos hermanos en Cristo a veces han opinado que nuestro deber de decir la verdad es solamente para con otros cristianos, no para con aquellos mundanos fuera de la iglesia o para con los gobernantes civiles. Pero, 1 Pedro 2:12 nos exhorta, «manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.» Entonces, hay que ser honestos para con todos. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; repito, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Hablar la verdad es cuestión de un principio básico para el cristiano y no de los intereses mesquinos. Dios, el Soberano del Universo, escucha cada pensamiento que surge en nuestras mentes y oye que palabra que decimos. Por tanto, aunque posiblemente yo pueda mentir sin que nadie me lo descubra, no obstante, Dios lo sabrá siempre. La ética cristiana es una ética absoluta y no relativa. El pragmatismo o el utilitarianismo dirían que las mentiras son justificadas a veces para un mejor resultado. Pero, la moralidad de la bíblia es absoluta y siempre condena la deshonestidad. Eso es el problema del liberalismo. Como un principio básico, el liberalismo aboga por el derecho de decir una mentira si eso sierve el interés del liberalista. Es difícil fiar en el liberalista y en los argumentos propuestos por los liberalistas por esta razón. En cambio, los conservadores generalmente reconocen la importancia de la honestidad como principio básico, y rechazan el relativismo ético.

¿Cómo podemos mentir? Bueno, podemos ser deshonestos o por nuestras palabras o por nuestras acciones. Pablo escribió en Tito 1:16: «profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.» Los escribas y los fariseos en Mateo 23:13-20 mintieron por acción al devorar las casas de las viudas y como pretexto hacer largas oraciones. Además, limpiaron lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estaban llenos de robo y de injusticia. El beso de Judas es otro ejemplo de la mentira por acciónes. La bíblia también registra ejemplos de las mentiras por palabras. En Mateo 26:69-74 Pedro mintió varias veces, diciendo que no conociera a Jesús. Es obvio que cuando uno afirma a sabiendas algo que no corresponde a los hechos, es mentiroso. (A propósito, si la teoría de la correspondencia como una prueba para la verdad no fuese verídica—es decir,si la verdad no es cualidad de una declaración que corresponde con la realidad sino es solamente aquello que funciona o aquello que es utilitario para efectuar la felicidad de la persona—entonces una mentira por definición sería imposible, porque siempre lo que diríamos por definición sería «la verdad» para nosotros. Pero, puesto que la bíblia reconoce la realidad de las mentiras, entonces endosa la teoría de correspondencia como la definición de la verdad.

¿Qué es el castigo para los mentirosos? Si miento bajo juramento quizás vaya a la carcel o pague una multa. Si miento a mi esposo o esposa puedo destruir mi matrimonio. Si miento a Dios puede ir al lago que arde con fuego y asufre (Apocalipsis 21:8). Las mentiras son dañiñas porque las falsas doctrinas, o sea, las herejías son dañinas. 2 Tesalonicenes 2:9 habla de aquel engañador que iba a surgir «cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos.» ¡Qué triste que muchas personas son engañadas por las mentiras, las falsas doctrinas, de los religiosos! La honestidad es escencial para la civilización, para la felicidad, y para la salvación del alma. Las iglesias de Cristo son conservadores por principio y por tanto aman la verdad como principio ético absoluto. En cambio, algunos religiosos confiesan su creencia en la doctrina de la reservación mental, o sea, la idea de que tenemos el derecho de mentir cuando sierve nuestros intereses. Favor de averigüar más de nosotros. Escríbanos hoy día. Gracias, y hasta la próxima.

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