«El Papel de la Mujer en el Hogar y la Sociedad»

Por Phillip Gray

El Señor declaró en Isaías 55:8, «porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos.» Muchas veces, nuestras opiniones como meros humanos no es el punto de vista que tiene Dios respecto a los temas más importantes. El es el Creador y nosotros las criaturas. Por lo tanto, debemos de escucharle a él en vez del consenso de la sociedad o el acuerdo general de nuestro grupo. Esto incluye aún nuestro punto de vista del papel de la mujer en el hogar y la sociedad. Debemos de oír la voz pacífica de Cristo en vez de los gritos enojados del mundo relacionado con el papel apropiado de la mujer.

A causa del movimiento de las feministas radicales, el punto de vista de Dios concerniente el papel de la mujer en la familia y en la cultura ha sido ocultado para muchos. Sin embargo, los cielos han hablado acerca del papel apropiado de la mujer. Pensemos en un texto tan importante del tema, Tito 2:3-5.

El tema del texto es presentado en Tito 2:1 donde Pablo le dice al evangelista joven, «pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.» Lo que siguen son algunos reglamentos para los ancianos (en el versículo 2), y algunos reglamentos para las ancianas y para las mujeres jóvenes (en los versículos 3-5). Más tarde, el apostol presenta algunos reglamentos para los jóvenes también, pero pensamos enfocarnos solamente en los reglamentos para las mujeres en Tito 2:3-5. El texto dice: «las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumiadoras, no esclavos del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.» De acuerdo con este texto, podemos decir que Dios mismo considera que la mujer se porte bien cuando vive según la «sana doctrina» contenida en estos versículos. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Titos 2:3 aborda el tema de la sana doctrina para las ancianas. En primer lugar, la mujer mayor debe de ser reverente en su porte. La palabra traducida «reverentes» aquí significa «es propio o conveniente de una persona o una cosa santa, digno de reverencia.» De hecho, puede ser traducida «como una sacerdotisa,» de una palabra que describe la conducta de un sacerdote. El énfasis tiene que ver con su vida santa. 1 Pedro 1:15, 16 comenta: «sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.» Entonces, las ancianas deben de portarse en una manera santa porque Dios es santa.

Sigue Tito 2:3 diciendo que la anciana no debe de ser caluminadora. Una calumniadora es una mujer que calumnia o difama a otra persona. En el griego original, la palabra traduce diabolous, literalmente, «una diabla.» 1 Timoteo 3:11 dice, «las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.» La idea es de una mujer que es metiche, o sea entremetida en lo ajeno, que perjudica la reputación de otros por sus chismes.

Las ancianas no deben de ser esclavas del vino. Siempre en la bíblia la embriaguez es condenada. De hecho, Gálatas 5:21 describe la embriaguez como una obra de la carne que prevendrá la entrada en el reino de Dios. ¡Qué escenario más triste que eso de una mujer mayor o menor de edad con un vaso de vino o cerveza en su mano!

En vez de eso, las ancianas deben de ser maestras del bien (Tito 2:3). Claro que hay un papel para la mujer en cuanto a la instrucción religiosa, menos la acción de enseñar sobre el hombre (1 Timoteo 2:11-15). Debe de enseñar a otras mujeres y a los niños. Bueno, Tito 2:3 habla de la sana doctrina sobre el papel de las ancianas. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 Ee.UU., Apartado 515, Villa Rica, Georgia,30180.)

Nuestro texto de Tito 2:3-5 continúa hablando del papel de las mujeres jóvenes. Estudiamos este texto para sacar ciertas respuestas a las preguntas del papel de la mujer en el hogar y en la sociedad que se hacen con frecuencia en la actualidad. Las ancianas deben de enseñar a las jóvenes, en primer lugar, a amar a sus maridos (Tito 2:4). Esa enseñanza tuvo vigencia aun para los matrimonios pre-arreglados por los padres. Una mujer puede ser enseñada a amar a su marido. Tiene que amarlo con el amor cristiano, con el amor familial, y aun con el amor sexual. El amor sexual es bueno y justo dentro del matriomonio. Nunca lo es fuera del matrimonio. Proverbios 5:18,19 dice: «Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo.» Por supuesto que este principio le aplica a la esposa igual. Debe de aprender como amar a su esposo. Al contrario, las feministas radicales quieren destruir el amor entre la esposa y su marido. Algunas son ateas que declaran que «no hay ningún deidad que nos salve.» Por tanto, quieren eliminar los deberes conyugales en el hogar y crear la enimistad y la competencia. En cambio, la mujer cristiana debe de amar a su marido.

Además, tiene que aprender a amar a sus hijos (Tito 2:4). El hecho que la mujer desempeña la función de dar a luz a hijos no es cruel o injusto. ¡Es un papel glorioso y noble! Pablo escribió en 1 Timoteo 5:14: «Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia.» La naturaleza está terriblemente torcida cuando una mujer abandona a su hijo, o si aborta a su niño no-nacido. Eso puede pasar si ella tiene demasiado ambición y no prefiere quedarse dama de la casa sino una empresaria o mujer con una carrera con fines lucrativos que le quita el tiempo que debe de pasar con sus niños. Debe de amar a sus hijos.

Las mujeres jóvenes deben de ser prudentes (Tito 2:5). Quiere decir que debe de ser pensiva y sensible con el dominio propio. Más que eso, deben de ser castas. «Casta» significa «pura» y libre de la inmoralidad sexual. Cristo dijo: «Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios» (Mateo 5:9). Aunque el mundo hoy en día se burla de la pureza y la castidad, ¡en los ojos de Dios tal mujer es preciosa! (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Además, las jóvenes deben de ser cuidadosas de su casa (Tito 2:5). La palabra en el griego original quiere decir «que se quede en casa, o sea, una esposa casera.» Lo ideal es que la mujer con niños se quede en casa para criarlos. ¿Puede la mujer trabajar fuera de la casa? Bueno, estamos pensando en una joven aquí, a lo mejor con niños. Estamos pensando en las circunstancias normales, porque el matrimonio es para las circunstancias normales (1 Corintios 7:26). En Proverbios 31, la mujer prudente estaba ocupada en los negocios. Priscila junto con su marido Aquila fue hacedora de tiendas (Hechos 18:3). Lidia fue vendedora de púrpura en Hechos 16. Por eso, no es malo en principio para la mujer trabajar fuera de casa. Pero, lo ideal para Dios es que las mujeres jóvenes sean cuidadosas de su casa.

Además, deben de ser buenas (Tito 2:5). La idea es de la bondad.

Y, deben de ser sujetas a sus maridos (Tito 2:5). ¿Tiene que estar casada cada mujer? No. Pero, si se casa, tiene que estar sumisa a su marido. Así dice la Palabra de Jehová. Colosenses 3:18 dice: «Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.» 1 Corintios 11:3 dice, «Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es cabeza de la mujer, y Dios es cabeza de Cristo.» La mujer tiene el papel de estar sumisa al varón en el hogar y en la iglesia. Debe de estar sujeta a su marido. ¿Por qué? «Para que la palabra de Dios no sea blasfemada» (Tito 2:5).

Todo que hemos estudiado no es muy popular con el mundo de la actualidad. Pero, aquellos temerosos de Dios que realmente desean agradarle a él hacen caso de estas indicaciones antiguas concerniente al papel de la mujer. Es cuestión de autoridad, la misma autoridad que te manda a tí, estimado oyente, a creer en Cristo, arrepentirse de sus pecados, confesar a Cristo, y ser bautizado para perdón de sus pecados. Gracias, y hasta la próxima.