«No Me Avergüenzo del Evangelio»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

Bienvenido al estudio. Esta vez, vamos a analizar el texto de Romanos 1:16, donde el apóstol Pablo escribió: «Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.» Muchos han observado que Romanos 1:16 declara la tesis de la epístola entera. Romanos fue escrito para explicar el evangelio, y como es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Se puede dividir este libro tan fascinante en dos partes: la primera parte consta de las enseñanzas más doctrinales, para decírselo así. Se encuentra en los capítulos 1-11; la segunda parte del libro a los Romanos consta de las enseñanzas más prácticas. Se encuentra en los capítulos 12-16. Así es la división comunmente aceptada por los estudiosos del Nuevo Testamento. No obstante, hay que notar que el uno implica el otro. Es decir, la enseñanza acerca de la doctrina correcta naturalmente conduce a la enseñanza de como vivir la vida cristiana. El uno depende del otro.

Aquí en nuestro texto de Romanos 1:16, el apóstol pone el escenario de lo que va a venir en el resto del libro. «No me avergüenzo del evangelio,» afirmó. Después del himno, veremos por qué Pablo no se avergonzó del evangelio:

En nuestro texto de Romanos 1:16, el apóstol Pablo confesó: «Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.» Fíjese en la primera frase, «no me avergüenzo del evangelio.» Como se sabe muy bien, la palabra «evangelio» quiere decir «buenas nuevas.»

Como Pablo, nosotros debemos decir que no nos avergonzamos del evangelio. Si tuviésemos la oportunidad de preguntarle directo a Pablo qué quizo decir al declarar «no me avergüenzo,» es probable que nos diría algo como lo siguiente:

 

No me avergüenzo primeramente de los hechos del evangelio. El evangelio consta de ciertos hechos históricos que han transcurrido a través del tiempo y del espacio. En el libro de los Hechos de los apóstoles, se registra la predicación de Pablo en Antioquía de Pisidia en el capítulo 13. Es el primer sermón registrado del apóstol Pablo. Allí, predicada la muerte, la sepultura, y la resurrección de Cristo. Otra vez, en Hechos 17 en la ciudad de Tesalónica, predicaba la muerte, la sepultura, y la resurrección de Cristo. En Hechos capítulo 26, ante el Rey Agripa, Pablo predicaba la muerte, la sepultura, y la resurrección de Cristo. Por lo tanto, no es ninguna sorpresa cuando nos hace resumen del evangelio en 1 Corintios 15:1-4, escribiendo: «Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibísteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñando lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.» Entonces, los hechos más básicos del evangelio son la muerte, la sepultura, y la resurrección de Jesucristo. Pablo no se avergonzó de ese evangelio.

(Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.)

En segundo lugar, es probable que Pablo diría, no me avergüenzo de los mandamientos del evangelio. El evangelio consta no solamente en los hechos para creer sino en los mandamientos para obedecer. Un mandamiento es para la gente oir el evangelio (Romanos 10:17). Otro es para creer en Cristo y en sus Palabras (Hechos 16:31). Otro mandamiento del evangelio es arrepentirse de los pecados (Hechos 17:30,31). Otro es confesar a Cristo con la boca (Romanos 9:9), y otro mandamiento del evangelio es ser bautizado—sumergido en agua—como creyente arrepentido para perdón de los pecados (Romanos 6:3-7 y Gálatas 3:26,27). Claro que hay otros mandamientos del evangelio. Cristo dijo, «Si me amáis, guardad mis mandamientos» (Juan 14:15).

En tercer lugar, de acuerdo con Romanos 1:16, es probable que Pablo diría que no me avergüenzo predicar que hay solamente UN evangelio. El mundo no está complacido con esta idea. La gente quiere tener muchos caminos, muchas opciones, muchas iglesias, y muchos evangelios. Algunos siente que eso provee la esperanza para aquellos que nunca han oído el evangelio. Sin embargo, Pablo predicaba EL evangelio—singular—no los evangelios—plural. Para Dios y Cristo, existe solamente un evangelio. Efesios 4:5 dice que hay «una fe.» ¿Qué es «la fe»? Hechos 13:7-8 dice que el proconsul, Sergio Paulo, deseaba «oir la palabra de Dios» como predicada por Pablo y Bernabé. «Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar DE LA FE al proconsul.» Por ende, sabemos que «la fe» equivale a «la palabra de Dios.» Efesios 4:5 dice que hay «una fe.» Por consiguiente, hay «una palabra de Dios.» Judas 3 habla de «la fe que ha sido una vez dada a los santos.» Pablo no se avergonzó del evangelio. (Para nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.)

En Romanos 1:16 Pablo confesó «porque no me avergüenzo del evangelio.» ¿Por qué? Porque Pablo supo que el evangelio es el único poder de Dios para la salvación. Como el agua es el poder de Dios para satisfacer la sed, y como los alimentos son el poder de Dios para satisfacer el hambre, el evangelio es el poder de Dios para satisfacer los anhelos más profundos del corazón humano. Es poder para la salvación.

El evangelio es el poder de Dios para convencer al hombre. ¿Va a aparecer Dios personalmente en su cuarto por la noche para convencerte directamente de su realidad y su voluntad para tu vida? No. Lo hace mediante el evangelio. Juan 20:30,31 explica que los milagros registrados en el evangelio como relatado en su libro fueron señales para que creyamos.

El evangelio es poder de Dios para convencer al hombre de su culpa. No es por la operación directa del Espíritu Santo, sino por la predicación del evangelio. Hechos 2:37 es ejemplo de esa acción, «Al oir esto, se compugieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?» No fue por la operación directa del Espíritu Santo, sino por la predicación de la palabra que oyeron que fueron convencidos de su culpabilidad.

Además, el evangelio es poder de Dios para iluminar la mente del hombre. Cristo le mandó a Pablo a predicar «para que abras sus ojos,» como le dijo (Hechos 26:18). Habla también del resplandor de la luz del evangelio de la gloria de Cristo en 2 Corintios 4:4. ¡Lo que este mundo oscuro necesita para el alumbramiento de su entendimiento es el evangelio de Cristo!

Dios tiene solo un caminio para tu salvación—su evangelio. Si rechazas la invitación del evangelio, no tienes la esperanza. Dios castigará a todos que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo (2 Tesalonicenses 1:7-9). Por esto, es de suma importancia en tu propia vida aprender qué es el evangelio, y obedecerlo. Por esta razón, siempre ofrecemos el curso bíblico por correspondencia—gratis. Es para ayudarte entender mejor el evangelio. No es asunto de cumplir algún rompacabezas o de pasar el tiempo. El curso se diseña para explicar el evangelio, sin prejuicios, sin engaños. No nos avergonzamos del evangelio. ¿Y tú? ¿Te avergüenzas del evangelio? de su estudio? de su obediencia? de sus advertencias? Escriba hoy mismo. Gracias, y hasta la próxima.

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