«¿Moran los Demonios en los Humanos Hoy Día?»

Por Phillip Gray

¿Habitan los demonios en los cuerpos humanos hoy día? Muchos creen que sí. ¿Qué dice la bíblia? En este estudio, nos profundizaremos en esta cuestión. Primero, hay que hacer la pregunta, ¿existen los demonios, o existían los demonios? La respuesta es que, sí, existían. Por ejemplo, Mateo 12:22 dice, «entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.» Mateo 4:24 dice, «y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.» Se ha contado ochenta distintas veces en el Nuevo Testamento donde los demonios son mencionados. Sin duda, por lo menos existían en el tiempo de Cristo.

¿De dónde provinieron los demonios, o sea, los espíritus inmundos, de los cuales leemos en la bíblia? No sabemos por seguro, pero varias teorías se han sugerido. Algunos suponen que fueron personajes o sea productos de una raza humana pre-adánica, que se suponen vivían antes de Adán. Esa clase de idea es forma moderada de la evolución teística. Alegan que antes que vivió Adan de Génesis 1 al 3, esos supuestos hombres malos murieron y sus espíritus más tarde volvieron a la tierra para morar entre los hombres, como en el tiempo de Cristo. Pero, no hay ningún apoyo bíblico para este concepto. De hecho, contradice la bíblia.

Otros alegan que los demonions fueron ángeles malvados. Apelan a Génesis capítulo seis y alegan que los hijos de Dios fueron ángeles que se casaron con las hijas de los hombres. Pero, el verdadero significado de este pasaje es que los hijos del linaje de Set, el escogido, se juntaron con las hijas de Caín.

Otros creen que los demonios fueron los espíritus de los hombres muertos, hombres que fueron malos en la vida. Se cree que tuvieron permiso en ciertos casos para volver a la tierra y morar en los cuerpos de otros seres humanos. Y otros creen que los demonios fueron los espíritus de los ángeles caídos (como mencionados en Apocalipsis 12, Judas 6, y 2 Pedro 2:4). Este último punto de vista es una posibilidad en mi parecer, aunque no sabemos por seguro. Lo que es seguro es que algunos espíritus inmundos fueron permitidos a habitar en los cuerpos de ciertas personas en el tiempo de Cristo y sus apóstoles. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; repito, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

¿Qué fueron los demonios? Bueno, fueron espíritus de algún tipo, como Lucas los describieron en Hechos 19:13, por ejemplo. Un espíritu no tiene carne ni huesos (Lucas 24:39). Además, fueron malvados o sea inmundos (Mateo 10:1). Quiere decir que esos demonios no cumplían la voluntad de Dios. Y fueron bajo el control del Diablo, o sea, Beelzebú, príncipe de los demonios (Mateo 12:24). Los demonios fueron inteligentes y poseían conocimiento de muchas cosas (Santiago 2:19). Tenían su propia voluntad a pesar de morar en los cuerpos de otros humanos.

Una cosa importante es que la aflicción por demonios se parecía a ciertas enfermedades, como la mudez, la ceguera, la epilepsia, y las convulsiones. Además, algunos endemoniados poseyeron la fuerza superhumana. Pero, hay que notar que esos síntomos se distinguen de tales enfermedades causadas por los medios naturales. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

¿Por qué fueron permitidos los espíritus inmundos morar el en cuerpo de algunas personas? Aparentamente, fueron dado el permiso temporal solamente para demostrar el poder de Cristo sobre el mundo sobrenatural. Por ejemplo, dijo en Lucas 11:20, «Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.» Entonces, fue una seña de confirmación de su identidad. Lo mismo se ve en Marcos 1:27: «Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?» Entonces, es obvio que un resultado de permitir la existencia de los endemoniados fue a mostar el poder de Dios durante el ministerio terrenal de Cristo.

La pregunta persiste, sin embargo: ¿qué de la posibildad de los endemoniados hoy día? Déjeme decir que hay muchas diferencias entre el fenómeno de los espíritus inmundos del primer siglo y los alegatos del mismo fenómeno en la actualidad. Por ejemplo, nunca se ve en el Nuevo Testamento un ejemplo de una sesión de espiritistas tal como se ve hoy día en una sala oscura donde alguien trata de conjurar a un espíritu en privado. Todo fue hecho públicamente y en prescencia de muchos testigos. Otra cosa: en la bíblia se ven los resultados inmediatos. Cristo pudo echar fuera demonios solo al hablar, sin esperar por un largo tiempo.

No se veían las características grotescas, como personas con los colmillos, o fuego en sus ojos, o el vómito de la bilis verde, etc. Fue diferente de los cuadros pintados por Hollywood. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Pero por fin, la pregunta más apremiante es si el diablo todavía tiene la misma fuerza hoy día para endemoniar a las personas que viven actualmente. Apocalipsis 20:1-3 muestra que ahora el poder del diablo está más limitado que en aquel entonces. Dice: «Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.» Aunque el texto es altamente figurativo, no obstante indica que el diablo iba a estar limitado en su poder. Hemos mencionado que el propósito de permitir los endemoniados fue para demostrar la deidad de Cristo.

El ministerio de Cristo y la continuación de ese ministerio por sus discípulos del primer siglo fue el inicio de tal limitación del poder del diablo. Mateo 10:1 dice que «les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera....» Cristo explica en Mateo 12:28,29 que antes de que uno pueda entrar en la casa del hombre fuerte, primero hay que atarlo. En el contexto, implica que estaba atando a Satanás. 1 Juan 3:8 dice que Cristo vino o apareció para deshacer las obras del diablo. Hebreos 2:14 dice que Cristo participó de carne y sangre «para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.» Efesios 4:8 añade, «por lo cual dice: subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.» Eso es una referencia a las limitaciones impuestas sobre el diablo por la obra de Cristo. Colosenses 2:15 agrega, «y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.» Casi todos los eruditos están de acuerdo de que «los principados» se refiere a aquellos bajo el poder del diablo. Cristo los ha despojado, ¡ha conquistado! El poder del diablo, aunque continúa en ciertos aspectos, ahora está limitado. No está endemoniando a la gente como en aquel entonces.

Recuerde que anteriormente dije que el propósito de permitir los endemoniados fue para demostrar el poder de Cristo y confirmar su palabra. Juan 20:30,31 explica que el propósito para esas señales fue para que «creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios....» 1 Corintios 13:8-10 explica que tales señales milagrosas fueron temporales y parciales hasta que viniese lo perfecto. Una vez venido, las cosas en parte, como las obras milagrosas, cesarían. El exorcismo de los endemoniados fue una obra milagrosa una vez practicada por Cristo y los apóstoles y profetas del primer siglo. Pero ahora lo perfecto ya ha venido, eso de la plena revelación y confirmación de la palabra de Dios. Por tanto, esa habilidad ha cesado. Puesto que la habilidad para exorcizar a los endemoniados a cesado, y puesto que el diablo ahora tiene menos poder que antes, no puede ser que siga afligiendo a la gente hoy día con la misma fuerza. Claro que el diablo nos pone las tentaciones para destruirnos (1 Pedro 5:8), pero no es por endemoniarnos. Una trampa del diablo puede ser para Ud. la mentira de que no tiene que obedecer a Dios. No lo crea. Gracias, y hasta la próxima.