«Algunos Maridos en la Bíblia: Ambos Buenos y Malos»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

Como hemos notado en otras lecciones, se puede discernir varios puntos de mucho provecho para nosotros al estudiar los narrativos de las vidas de otras personas. Tales narrativos relatados en la bíblia son muy útiles para nosotros y se diseñan para ayudarnos entender nuestros propios delitos. Puesto que la familia en el mundo moderno está sufriendo por los pecados por adentro y los ataques por afuera, es importante enfocarnos en algunos ejemplos en la bíblia de los matrimonios buenos y de los matrimonios malos—sobre todo, en este estudio, algunos maridos buenos y algunos malos. (Para una copia de este estudio, o para inscribirse en el curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En primer lugar, veremos algunos ejemplos de los maridos malos en la bíblia, el tipo de esposo que no necesitamos hoy día. Uno fue Lamec, hijo de Metusael, en Génesis 4:19. «Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila.» Lamec es el primer polígamo mencionado en las Escrituras. Aunque otros vinieron después, él es el prototipo de esa actitud que rehusa respetar la ley original de Dios para el matrimonio. El el principio, Dios hizo solamente una mujer para Adán, Eva. En Mateo 19:3-9, Cristo sostuvo una discusión con los fariseos acerca del matrimonio y el divoricio. En dicho texto, Cristo apeló a la ley original para el matrimonio dada en el huerto de Edén como la norma para los matrimonios hoy día. Cristo explicó que la ley original fue rígida, a saber: un hombre y una mujer por toda la vida. No obstante, por la dureza de sus corazones Moisés les había tolerado repudiar a sus esposas, aunque eso nunca fue la voluntad ideal de Dios. Hoy día, estamos bajo el Nuevo Pacto «establecido sobre mejores promesas,» según Hebreos 8:6. Sigue explicando, «Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo» (versículo 7). Entonces, existían ciertos defectos en el primer pacto, la ley de Moisés. Podemos concluir de acuerdo con la evidencia neotestamentaria que uno de esos defectos fue el permiso de Moisés, a pesar de la voluntad ideal de Dios, del divorcio por los corazones endurecidos de los judíos. Otro defecto evidentamente fue el permiso, a pesar de la voluntad ideal de Dios, de practicar la poligamia. Para el Nuevo Testamento, Cristo restaura la ley original del matriomonio que proviene del huerto de Edén, incluso la ley de una mujer para un hombre, y un hombre para una mujer. Lamec de Génesis 4 no fue el buen ejemplo de un esposo porque evidentamente principió la práctica de la poligamia. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Otro mal ejemplo de un hombre casado en la bíblia fue Nabal de Maon en 1 Samuel 25. El versículo 3 explica que «aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Aquella mujer era de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb. Nabal les maltrató a los siervos de David sin ninguna razón. Uno de sus propios siervos le describió como «un hombre tan perverso» (1 Samuel 25:17). De hecho, su propia esposa sabia, Abigail, le dio a conocer a David que el nombre de su marido, Nabal, quiere decir «insensato» (versículo 25). Su esposa, de hecho, le rescató no a sabiendas a su marido necio por el gesto tan humilde de ir a David y pedir su perdón por su esposo. Cuando Abigail regresó a casa encontró a su esposo necio, Nabal, completamente ebrio en un banquete que hizo. El próximo día, cuando Nabal se enteró de lo que su esposa había hecho, «desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra. Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió» (1 Samuel 25:37,38). ¡Qué malo ese hombre! Fue un hombre duro, necio, perverso, y borrachín. No necesitamos tales maridos hoy día. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Hablando de David, en una ocasión de su vida él fue mal ejemplo de un marido. Era uno de esos tipos que roban el cariño de las esposas de otros hombres. Sedució y cometió el adulterio con Betsabé, esposa de Urías heteo, en 2 Samuel 11. Aunque fue castigado grandemente por el pecado, en eso fue un ejemplo del marido adúltero.

Otro mal marido en la bíblia fue Asuero, el Rey de Persia, en Ester capítulo uno. Era el marido de Vasti, la reina. En el tercer año de su reinado, hizo otro banquete viciado, o sea un relajo, donde muchos estaban borrachos. El rey también estuvo ebrio cuando ordenó que su reina hermosa, Vasti, compareciera en su presencia con la corona regia para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza (Ester 1:11). Eso fue malo, porque esos hombres borrachos pudieran haberla codiciado. La codicia es un pecado, y Vasti lo supo bien. Ella era un buen ejemplo de la modestia. Pero, su marido, Asuero, era un ejemplo de los maridos que tienen tan poco respeto para sus eposas que les animen a vestirse inmodestamente en público. Asuero me recuerda de los hombres que quieren ver a sus propias esposas aparecer en público en una mini-falda o bikini. No necesitamos tales maridos hoy día.

Otro tipo de marido malo en la bíblia fue ejemplificado por los fariseos que se acercaron a Jesús en Mateo 19:3-9 para discutir la cuestión del matrimonio. Algunos de ellos evidentamente creyeron que era lícito repudiar a sus mujeres por cualquier causa. Tenían corazones endurecidos como dijo Cristo en versículo 8. Entonces les corrigió en Mateo 19:9, diciendo: «Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.» No necesitamos tales maridos hoy día, aunque hay muchos así. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En cambio, la bíblia da algunos ejemplos de los maridos buenos. Un ejemplo fue Jacob, hijo de Isaac. En Génesis 29 se anota cómo Jacob amó y respetó a Raquel, hija de Labán. De hecho, la amaba tanto que estaba dispuesto a trabajar por catorce largos años por su padre para tenerla por esposa. En eso, Jacob nos recuerda de la descripción del marido idoneo en Efesios 5:28: «Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.» Jacob amó a Raquel así. Ese es el tipo de marido que necesitamos hoy día.

Otro buen ejemplo fue ese Elcana de 1 Samuel 1:8. Bajo ese Antiguo Pacto que no fue sin defectos, Elcana era el marido de ambas Ana y de Penina. Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía. El texto muestra como Elcana fue más amable para con Ana «porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos» (1 Samuel 1:6). Le dio una porción mejor a Ana que a Penina. Pero esa pobrecita Ana, sintiéndose irritada y deprimida, lloraba y no comía. «Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?» (1 Samuel 1:7-8). ¡Ay, qué precioso eso! Era buen esposo para ella. Claro que por fin Dios le concedió un hijo y por eso nació de ella Samuel el profeta. Pero, el punto es que Elcana fue uno de esos tipos que comprenden los sentimientos y los humores especiales que a veces tienen las mujeres. Reconoció el principio de 1 Pedro 3:16 que dice: «Vosotros, maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.» A pesar de las protestas de las feministas radicales, existen las diferencias fundamentales entre el hombre y la mujer, tanto biológicas, como psicológicas y emocionales. La mujer es el vaso más frágil. Elcana en 1 Samuel lo supo muy bien. Por eso, era buen esposo.

Bueno, hay otros ejemplos de los maridos nobles, como Aquila el esposo de Priscila en Hechos 18. Aquila trabajaba junto con su esposa. Y José, marido de María la madre de Jesús en Mateo 1. Cuando pensaba erroneamente que ella le había sido infiel, no quizo infamarla. No quizo la venganza. Claro que ella no había pecado, pero él al principio pensó que sí.

Necesitamos buenos maridos hoy día. La familia está en peligro por las fuerzas culturales e ideológicas de la izquierda que quieren disminuir su importancia o destruirla por completo. ¿Es Ud. buen marido? El comienzo sería hacerse cristiano primitivo por la fe y obediencia. Gracias, y hasta la próxima.

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