«Lidia: Una Mujer Cuyo Corazón El Señor Abrió»Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo A veces, algunos han acusado a los autores bíblicos de ser chauvinistas masculinos por su punto de vista de las mujeres. Es una mentira. El concepto bíblico de la mujer es magnífico bello, y alto. La mujer tiene lugar muy especial en la creación y en la sociedad. Aunque, no está permitida ejercer el mismo tipo del liderazgo en la iglesia o en la familia, tiene el mismo derecho de la salvación que el hombre (léa 1 Timoteo 2:11-15 y Gálatas 3:28). Por ende, el punto de vista bíblico es igualitario espiritualmente. Un ejemplo de esto se encuentra en Hechos 16:11-15, historia de una mujer cuyo corazón el Señor abrió. Después del himno, leeremos este texto, Hechos 16:11-15. Tenga su bíbla en mano por favor para leer junto conmigo luego: El siguiente texto es tomado de Hechos 16:11-15. Dice: «Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis; y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días. Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.» (Eso fue texto tomado de Hechos 16:11-15). El libro de los Hechos está lleno de los ejemplos de la conversión. De esos ejemplos, aprendemos la importancia de los pasos de la salvación, a saber: oír el evangelio, creer en Jesucristo, arrepentirse de sus pecados, confesar a Cristo, y ser bautizado en agua para perdón de los pecados. Además, aprendemos qué hacer en el caso de un cristiano que caye en el pecado de nuevo (como por ejemplo en el caso de Simón el Mago en Hechos 8). (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.) Hechos 16:14 nos dice que el Señor abrió el corazón de la mujer llamada Lidia. Pero, ¿qué tipo de corazón puede abrir Dios? Y ¿cómo lo hace? Bueno, ¡en primer lugar vemos que Lidia tuvo el tipo de corazón que quizo agradar a Dios más que nada! Era de Tiatira, ciudad lejos de Filipos. Es posible que Lidia estuviese en Filipos para comerciar en su negocio como vendedora de púrpura. Allí, no había sinagoga de los judíos, aunque parece que Lidia ya fuera judía o por lo menos prosélita a la religión antigua de Dios. Ella fue temorosa de Dios, y por eso, solía de acudir a la ribera del río para orar a Dios los sábados. Imagínese, que ese día, el sábado, los habitantes paganos de la ciudad de Filipos no tenían la costumbre de cerrar sus tiendas y de descansar. Por eso, Lidia estuvo confiando mucho en Dios para tener su bendición en un día cuando la competencia estaba trabajando en su ausencia. Note, por favor, que aunque no encontró ningún lugar regular para adorar a Dios, ella encontró un lugar pacífico y apartado para rendir culto. Cristo había dicho en Juan 4:23-24, «Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.» Dios busca aquellas personas así, que tienen un deseo ardiente a servirle. Y Dios le busca a Ud. también, estimado oyente, si Ud. tiene un corazón así, blando, y honesto, y listo para recibir el mensaje de verdad. ¡No hay excusa! Acaso que no se encuentra una congregación de la iglesia de Cristo en su propio pueblo, no puede justificarse al decir, «bueno, quiero agradar a Dios y servirle pero no puedo porque aquí no hay iglesia de Cristo.» Ud. no debe de pensar así porque es posible, como en el caso de Lidia en Hechos 16, buscar un lugar aparte donde puede hacer oración, y conversar con un amigo de la bíblia, y cantar algunos himnos, y comer el pan sin levadura y tomar el jugo de uva para la cena del Señor. La iglesia consta de los redimidos por Cristo, y no es ningún edificio, como el catedral grande o una capilla costosa. Lidia oraba a la orilla del río. Quizo agradar a Dios. Por tanto, obedeció el evangelio y fue bautizada (Hechos 16:15). Alguno no obedecen el evangelio porque no quieren ofender a algún amigo, o quizás a algún familiar. No obstante, Lidia quizo obedecer a Dios. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.) En segundo lugar, Lidia en Hechos 16 fue una persona guiada por sus principios. Estuvo convencida de la realidad de Dios y de la necesidad de cumplir la voluntad de Dios. No dudaba, y por tanto tenía bastante coraje. A pesar de las muchas tentaciones en esa ciudad extranjera y extraña, Lidia recurría al río los sábados para obedecer. Hoy día, algunos piensan que pueden veranear en otro lugar donde no están conocidos, y gozar una vacación aparte de Dios. Pero Lidia no. Eso es animador leer en una época posmoderna cuando la verdad es considerada relativa y subjectiva, o cuando la verdad es reducida a nada más que la propaganda política en el interés de la revolución marxista. Nos da aliento cuando vemos que esa mujer hace casi 2.000 años no tuvo miedo del paganismo de Filipos, sino fue al río y adoraba a Dios cada semana. Fue ese mismo tipo de coraje que le previno a José a pecar con la mujer de Potifar en Génesis 39, y que les impulsó a Sadrac, Mesac y Abed-nego a rehusar adorar al rey en Daniel 3 pese al riesgo para sus vidas. Se exige coraje para mantener los principios como esa mujer hacía en Hechos 16. En tercer lugar, Lidia fue una persona con una mente abierta. Vivir según los principios no significa cerrar la mente. Puesto que fue judía o prosélita al judaismo, Lidia probablemente creía que el reino del mesías iba a ser físico y literal, como creen muchos premilenialistas hoy día. Pero, al oír el mensaje predicado, su corazón estuvo abierto para atender a lo que Pablo decía. Fíjese, que en Hechos 16:13, se menciona que Lidia ya estuvo sentada y oyendo la palabra. Algunos malentienden este texto. Piensan que el Señor le abrió el corazón por una acción directa e inmediata del Espíritu Santo en su corazón. Sin embargo, el contexto de Hechos 16 nos muestra que el Señor abrió su corazón cuando oyó, y eso fue a través del poder de la palabra predicada. El evangelio tiene este poder (Romanos 1:16). Cuando oyó, y creyó, el Señor abrió su corazón mediante el evangelio para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. La palabra traducida «atenta» aquí puede significar en este contexto «llevar a la práctica.» Lidia oyó, y con corazón abierto llevó a la práctica lo que Pablo decía. Una cosa que decía ciertamente fue del bautismo, porque en Hechos 16:15 el texto dice, «y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo,» etc. Es de presumir de prueba ninguna que la familia de Lidia constaba de niños chiquitos, y de que ellos fueron bautizadas también. A lo mejor, su familiar constaba de las mujeres libres y esclavas que vivían junto en su casa ámplia. Por fín, el corazón de Lidia le impulsó a continuar seguir a Dios después de su bautismo. Ella les dio hospedaje a los apóstoles. En Hechos 16:40, parece que la nueva iglesia en Filipos ya estaba congregándose en la casa de Lidia. Puede ser lo mismo en su casa, estimado o estimada oyente. Si Ud. tiene corazón abierto por el poder del evangelio, puede creer como Lidia y ser bautizado, o ser bautizada, igual que ella. Cristo le añadirá a su iglesia (Hechos 2:47). Luego, pueden adorar a Dios, o a la orilla del río, o en su misma casa. Es el mismo evangelio hoy día; Dios da los mismos resultados mediante ello hoy día. Quisiera oír algo de su fe. Favor de escribir nos. Gracias, y hasta la próxima. |