Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo
¿Por qué defender la tesis que las Escrituras son la única fuente de autoridad para el cristianismo? Estimado oyente, las iglesias de Cristo son congregaciones independientes que comparten, cada una, la misma creencia en la toda-suficiencia de las Escrituras. Por todo el mundo, dondequiera que haya gente que acepta solamente la bíblia y sigue sus enseñanzas precisamente, resultan otras congregaciones nuevas de tal iglesia sencilla y original. Sostenemos que lo que el mundo religioso de la actualidad necesita es el retorno a la fuente primitiva dada por Cristo y sus apóstoles antes de la corrupción que transcurrió a través de los siglos. Abogamos por el concepto de la unidad religiosa basada en la verdad singular. Estamos convencidos que esa verdad singular se encuentra únicamente en las páginas de los 66 libros de ambos el Antiguo y el Nuevo Testamento. En la presente lección, pienso defender la doctrina de la inspiración de esos libros. En otras lecciones, planifico escudriñar la cuestión de la formación del canon de las Escrituras. Todos estos estudios son de suma importancia para nuestra vida espiritualde hecho, ¡para nuestra salvación! Tengo que entender precisamente dónde se encuentra la voluntad de Cristo como ha sido revelada para mi vida a medida que me preparo por el juicio venidero. Pero primero, nuestro himno:
Los treinta y nuevo libros del Antiguo Testamento, y los veinte y siete libros del Nuevo Testamento son únicos en toda la historia de la literatura. Fueron dados por el milagro de Dios. Por lo tanto, decimos que fueron «inspirados». (Para una copia de este estudio, o para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; repito, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180. Además, Ud. puede hallar nuestras lecciones radiales escritas en nuestras páginas en la internet, a www.laverdadparaelmundo.com.)
La palabra, «inspiración», ha sido definida como «el aliento divino en el hombre por el cual puede recibir y comunicar la verdad divina» (Miller). Se encuentra el concepto en 2 Timoteo 3:16,17. Aquí, el apostol Pablo escribe: «toda la Escritura es inspirada por Dios .» «Inspirada» es traducida del griego original, «theopneuostos», y quiere decir «Dios-exhaló.» Fíjese, que Pablo no dijo aquí que «toda la Escritura es inspiradora» sino «inspirada.» Hay una diferencia importante. «Inspirada» no quiere decir «inhalado por adentro» sino por afuera. Literalmente, es «Dios-soplado.» Significa que las Escrituras fueron escritas milagrosamente por la guianza del poder del Espíritu Santo sobre la voluntad y la mente de los escritores. Por ende, la bíblia es el producto del soplo creativo de Dios. La palabra hace hincapié en el proceso por el cual Dios supervisaba la acción de escribir los libros de la bíblia de modo que produciera un libro autoritativo e infalible. La inspiración fue esa «influencia sobrenatural ejercida sobre los escritores sagrados mediante el Espíritu de Dios, por lo cual sus escritos están dotados con la confiabilidad divina» (ISBN, p. 1473).
La bíblia reclama ser un libro inspirado. Ese reclamo en sí no es suficiente para comprobar su origen divino. No obstante, es muy importante observar las enseñanzas bíblicas respecto a la doctrina de la inspiración, porque una vez demostrada de ser un libro sin par y milagrosamente originado mediante otras evidencias, tales auto-reclamos para su propia inspiración serían imprescindibles para comprender la autoridad que la bíblia debe de tener en la vida de la iglesia hoy día.
La palabra «inspirada» (theopneuostos) en el griego ocurre sólo una vez en la bíblia. Eso se encuentra en el Nuevo Testamento en 2 Timoteo 3:16, 17. Sin embargo, el concepto ocurre en un sinnúmero de textos, y la Reina-Valera la usa en Castellano para traducir otra palabra en 2 Pedro 1:20-21. En el Antiguo Testamento, se ven algunas implicaciones del mismo fenómeno. Por ejemplo, el profeta declaró en 2 Samuel 23:2: «El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua.» Destaca este versículo el papel de Dios en comunicarse con el profeta. Presumimos que no hay ninguna distinción fundamental entre ese fenómeno en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. De hecho, la referencia a la inspiración en 2 Timoteo 3:16 en el Nuevo Testamento tiene que ver directamente con el Antiguo Testamento, aunque el mismo principio debe de ser aplicado al los escritos del Nuevo Testamento también.
Otro texto del Nuevo Testamento que pone el énfasis en la doctrina de la inspiración es Juan 10:34,35. Aquí Cristo dijo, « y la Escritura no puede ser quebrantada.» En este contexto, Jesús había sido confrontado con la oposición judía por declararse ser divino. Como una respuesta, citó al Salmo 82:6 en el cual ciertos hombres dignos del antaño fueron llamados «dioses» mediante la inspiración. Añade que «la Escritura no puede ser quebrantada.» Cristo creía en la inspiración divina del Antiguo Testamento.
Además, dijo Cristo en Mateo 5:17,18: «No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.» En este contexto, Jesús enseñó que la Ley de Moisés, el Antiguo Testamento, es tan autoritativa que es imposible que pase antes de su cumplimiento ni una jota (la letra hebrea más pequeña) ni una tilde, la proyección pequeñita de una letra hebrea que la cambia de una letra en otra. Por lo tanto, Cristo implica que las Escrituras fueron precisas, exactas, y duraderas hasta que se cumpliera su propósito. A propósito, podemos decir que la ley fue cumplida en la cruz (Colosenses 2:14). Pero, lo importante de este texto es su punto de vista tan alto de las Escrituras.
(Para el curso bíblico, gratis, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; otra vez, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180. Véase también nuestro sitio de web a www.laverdadparaelmundo.com.)
A este punto en que estamos en el estudio, alguien pueda preguntarse, ¿no es de hacer la petición del principio, o sea razonar en un círculo, cuando apelamos al testimonio de Jesucristo acerca de la inspiración, puesto que la verdad del testimonio de Jesús depende de la autoridad del Antiguo Testamento? Yo creo que no. Nuestro argumento se resume de manera siguiente, constando de tres puntos mayores: uno, que los documentos del Nuevo Testamento, sobre todo los cuatro evangelios, son auténticos (es decir, son escritos por los hombres cuyos nombres que ahora llevan); dos, que el texto de los cuatro evangelios que actualmente tenemos es puro; y tres, que los datos relatados en esos documentos donde podemos probarlos son historicamente exactos. Al establecer esos tres puntos, tendremos una base sobre la cual podemos construir un argumento poderoso por la deidad y autoridad de Jesús. Cuando comprobamos que Jesús es divino y autoritativo, entonces sus enseñanzas respecto al caracter de las Escrituras son verídicas.
Hay otros textos para la inspiración de la bíblia. 2 Pedro 1:19-21 dice: « entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.» Los mismos autores, los profetas, no fueron guiados a escribir por sus propias interpretaciones, sino bajo la guianza del Espíritu de Dios. El punto es que la bíblia es la Palabra de Dios. Por tanto, es autoritativa y digna de nuestro respecto y uso para sacar el camino de la salvación. Enseña que hay que creer en Cristo, arrepentirse de sus pecados, confesar el nombre de Cristo, y ser inmersionado para perdón de los pecados. Gracias, y hasta la próxima.