«¿Hace Una Diferencia?»Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo Gracias por su sintonía. ¿Hace una diferencia lo que uno cree y hace en la religión? ¿Importa a cuál iglesia pertenezco? Muchos presumen que basta la sinceridad solamente. Piensan que si uno tiene buen corazón, no importa lo que sabe o lo que entiende de la bíblia. Lo importante es el buen sentimiento. Pero, no pensamos así en las otras areas importantes de nuestras vidas. Cuando decidí a quien iba a casarme, no pensaba yo que no importa el conocimiento de la historia de la vida de mi esposa. Cuando compro los materiales para construir una casa, no pienso que no importa la cualidad o la cantidad de los materiales. Cuando tomo una medicina para alguna enfermedad, no digo que no importa si es lo que el médico ha prescrito o no. ¿Hace una diferencia lo que uno cree en la religión? En la India, en Rayastán, se decía que habían 25 millones de ratones, pero solamente 20 millón y cien miles de humanos. En Deshnoukh, se edificó un «santuario» para los ratones. Si una persona mata o lastima un ratón, tiene que pagar una multa que vale $400 dolares o comprar una estatua de oro de ese ratón. Cuesta miles de dólares cada año para mantener ese templo de los ratones. Al mismo tiempo, ¡miles de personas mueren de hambre en la India cada año! No es cuestión de la honestidad ni la sinceridad de esos religiosos, sino de la verdad de sus creencias. ¿Tienen razón? ¿Es sagrado el ratón? Después del himno, volveremos a preguntar si hace una diferencia lo que uno cree y hace en el nombre de la religión: ¿Importa de veras lo que uno cree? ¿Hay diferencia entre la verdad y el error? Juan 8:32 dice: «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.» 2 Tesalonicenses 2:12 dice: «a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacen en la injusticia.» Gálatas 1:8 nos advierte: «Mas si aún nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.» Entonces, le pregunto nuevamente, ¿importa lo que creemos y hacemos en la religión y en la iglesia? La respuesta es, ¡sí! Hay varios ejemplos bíblicos que apoyan esta respuesta: En primer lugar, el creer una mentira hizo una diferencia entre la vida y la muerte en 1 Reyes 13. Un profeta de Dios de Judá fue mandado a destruir al altar de Jeroboam en Bet-el. Pero, Dios le advertió que no comiese pan, ni bebiese agua, ni volviese por el mismo camino en que se fue. Al principió, el profeta joven obedeció, hasta rehusando la invitación del rey para comer en su palacio. Pero, fue engañado por un profeta viejo que le mintió, diciendo que Dios le había revelado a él que esas prohibiciones fueron canceladas. A causa de creer en la mentira del otro profeta, el profeta joven murió siendo atacado por un león. La honestidad del joven al creer al profeta viejo no cambió nada. Es obvio, que sí importa lo que uno cree. Muchos hoy día están engañados por los hombres. 2 Pedro 2:1dice: «Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor, que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.» Sí, hace una diferencia lo que uno cree. En el japón, algunos escriben sus oraciones en un papelito y lo emborran para hacer una bolita enjugada con saliva para echar a sus ídolos. Cree que aquellas bolitas de papel que se pegan a la estatua son las oraciones que serán contestadas, pero aquellas que cayen al suelo serán desechadas. Son sinceros, claro que sí, pero ¿tienen razón? (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; repito, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.) En segundo lugar, lo que algunos creían respecto a su propio bautismo hizo una diferencia en Hechos 19:1-5. El texto dice: «Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.» Fíjese por favor: fueron «discípulos,» y fueron creyentes en Cristo. No obstante, eso no fue suficiente. El mero creer no es suficiente. Santiago 2:24 dice: «Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.» Además, los discípulos de Efeso en Hechos 19 fueron bautizados (hasta sumergidos, porque así era el bautismo de Juan). No obstante, eso no es suficiente tampoco al menos que se entienda el propósito, o sea la razón, del bautismo. El bautismo de Juan no era vigente en ese tiempo. Por eso, no entendieron el significado de la acción del bautismo. Sí, hizo una diferencia. Como ahora importa si uno cree que su bautismo es «una muestra exterior de una gracia interior,» como dicen aquellos que creen que el bautismo es para mostrar la salvación ya supuestamente ya obtenida por la fe solamente. O, si uno cree que el bautismo es para perdón de los pecados, Hechos 2:38. Sí, importa lo que uno cree. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.) En tercer lugar, hace una diferencia lo que uno cree respecto a la iglesia. Cristo compró su iglesia con su propia sangre (Hechos 20:28). En Mateo 16:16-18 prometió edificar su iglesia. En Hechos 2:47, se ve que la iglesia fue edificada el día de pentecostés. El Señor mismo les añadía a los salvos a su iglesia. Según la definición sí misma, uno que es salvo ya es miembro de la iglesia de Cristo (Hechos 20:28). ¿Cuántas iglesias existen para Dios? Efesios 1:22,23 explica que la iglesia es el cuerpo, sobre el cual Cristo es la cabeza. Colosenses 1:18, 24 apoyan la misma idea. El cuerpo es la iglesia; la iglesia es el cuerpo. Pero, Efesios 4:4 dice claramente que hay «un cuerpo.» Puesto que el cuerpo es la iglesia, y la iglesia es el cuerpo, entonces hay solamente una iglesia. Por supuesto que esa iglesia es la iglesia de Cristo (Mateo 16:18). Estimado oyente, acabo de explicar ese análisis lógico de la iglesia. Algunos quizás piensen que eso refleja solamente la lógica de la mente anglosajona, porque así lo soy. Pero, le aseguro, como Ud. mismo ve, que no es asunto de un tipo del razonamiento especial, ni de mi cultura, ni de la cultura hispana, ni de la cualquier otra cultura. En cualquier país, la matemática es lo mismo. Hay un cuerpo. Por tanto, hay una iglesia. ¡Es asunto de la verdad! Sí, ¡importa si uno cree la verdad, o no! En cuarto lugar, hace una diferencia si Ud. mismo se hace cristiano verdadero. Juan 3:3-5 explica la necesidad de la regeneración. Es por «el agua y el espíritu.» 1 Pedro 1:22,23 añade que el nuevo nacimiento es resultado de la semilla. La semilla es la palabra de Dios (Lucas 8:11). La palabra de Dios es la bíblia. Por eso, nacemos de nuevo cuando obedecemos los mandamientos de Cristo como revelados en la bíblia (Juan 14:15). La lucha universal hasta cósmico en su proporción en el cual estamos involucrados en la actualidad no es la lucha de la economía, tampoco la lucha social, ni la lucha política. La lucha más profunda en nuestros tiempos es la lucha entre la verdad y la mentira. Jesús dijo en Juan 8:44 que el padre de mentira es el diablo. Aquellos que creen y enseñan aquello que no corresponde a las declaraciones de Cristo en las Escrituras, son los hijos de su padre mentiroso. ¡Yo anhelo conocer la verdad que me hace libre! Gracia por su sintonía, y hasta la próxima. |