«La Exclusividad del Evangelio y de la Iglesia de Cristo»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

Hace rato, estando en Centro América, su servidor sostuvo una conversación cordial con un colega en el ministerio que predica en una denominación protestante muy prominente en América Latina. Me habló un poco de su trabajo en la zona donde radica, y luego me retó acerca de las iglesias de Cristo esparcidas por esa región. Ese predicador me dijo que había oído que las iglesias de Cristo se piensan ser las únicas iglesias aceptadas por Cristo. No estuvo de acuerdo, y dijo que en su parecer la gran mayoría de la población del mundo será salva. Citó Apocalipsis 7: 9 que menciona en el cielo «una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas». Dicho predicador agregó que ese texto para él significa que la mayoría va a ser salva, y por ende que la enseñanza que sólo las iglesias de Cristo van a ser salvas no puede ser verídica. Después de nuestro himno, con mucho respeto y con mucha cortesía pienso analizar el reto de ese predicador y explicar lo que la bíblia enseñanza respecto el número de los que van a ser salvos y la exclusividad del evangelio verdadero y de la iglesia bíblica:

¿Cuántos van a ser salvos por fin? ¿La mayoría? o ¿la minoría? Apocalipsis 7:9 describe «una gran multitud, la cual nadie puede contar» en el cielo. Pero, ¿quiere decir este texto que por eso la mayoría va a ser redimida? No. La descripción de «una gran multitud» es relativa. Por ejemplo, se estima que en sólo en nuestros tiempos existen más de 2 millones de miembros de las iglesias de Cristo por todo el mundo. Eso es una gran multitud, pero comparado a las más de 70 billones de personas estimadas haber vivido desde la creación del mundo, es una cifra pequeña. Entonces, la referencia a «la gran multitud» de Apocalipsis 7:9 no puede contestar nuestra pregunta. Este texto no apoya el inclusivismo religioso tan popular en nuestra época.

¿Va a ser salva la mayoría o la minoría? Cristo nos contesta. En primer lugar, en la bíblia él enseña que la mayoría anda perdida y va al castigo eterno. Cristo advertió en Mateo 7:13-14: «Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.» Según Jesucristo, el camino espacioso y la puerta ancha son la entrada al castigo. Solamente pocos—la minoría— hallan la vida al fin del camino angosto y por la puerta estrecha. Además, Cristo dijo en Mateo 20:16: «Así, los primeros serán postreros, y los prostreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.» Agregó en Mateo 22:14: «porque muchos son llamados, y pocos escogidos.» 2 Tesalonicenses 2:14 explica que somos llamados mediante el evangelio. Por eso, los pocos escogidos son aquellos solamente que cumplen las condiciones del evangelio. 1 Pedro 4:17-18 también implica que la mayoría de la populación mundial no es salvada. Dice: «porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?» Entonces, la bíblia siempre hace hincapié en la minoría comparada a la mayoría. Aunque sea una gran multitud, el número de los salvos va a ser más pequeño que el número de los perdidos. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En segundo lugar, la bíblia enseña que la minoría salvada consta solamente de aquellas personas que conocen la única verdad que existe y que la hacen. Cristo dijo en Juan 8:32: «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.» Sólo aquellos que conocen la verdad pueden ser salvos. Pablo escribió, «y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos» (2 Tesalonicenses 2:10). Uno tiene que conocer y amar la verdad para poder ser salvo.

Pero, hay más. Es menester hacer la verdad conocida para ser salvo. Sólo aquellos que conocen y cumplen la verdad serán salvos. No basta solamente conocer. Hay que conocer la única verdad y cumplirla. Santiago 1:22-25 nos amonesta: «pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.»

Por eso, ¡lo más peligroso de todo es conocer la verdad y no hacerla! Cristo advertió en Lucas 12:47-48: «Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se la haya confiado, más se la pedirá.» Entonces, hay que conocer y cumplir la verdad del evangelio para ser salvo. Esto es el camino angosto y la puerta estrecha que llevan a la vida. Pero, lastimósamente, solo pocos son los que la hallan. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Sólo hay un camino. La verdad es única y singular. No existe más de una verdad, o más de una bíblia, de un plan de salvación, de una iglesia, de un camino al cielo. Cristo declaró en Juan 10:16, «y habrá un rebaño y un pastor.» Prometió en Mateo 16:18, «y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del hades no prevalecerán contra ella.» Pablo escribio en Efesios 1:22,23: «y sometió todas las cosas bajos sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plentitud de Aquel que todo lo llena en todo.» Escribe el apóstol que la iglesia es su cuerpo, y que su cuerpo es la iglesia. Pero, en Efesios 4:4 agrega el apóstol que hay sólo un cuerpo. Por lo tanto, siendo el cuerpo la iglesia, bíblicamente hablando, solo hay una iglesia, y esa iglesia es de Cristo. Es porque leemos en Romanos 16:16: «Saludos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo.»

Cristo ganó esa única iglesia por su por su propia sangre (Hechos 20:28). Bíblicamente, la iglesia no es el edificio o sea el local sino el grupo de los redimidos. Tampoco es la iglesia una denominación o una secta entre muchas. La iglesia es el grupo de todos los redimidos. Por la definición bíblica, una persona salvada por Cristo es por eso ya añadida a la iglesia verdadera. «El Señor añadía a la iglesia cada día a los que habían de ser salvos» (Hechos 2:47). Cristo reconcilió a ambos el judío y el gentil en un cuerpo (Efesios 2:16), el cual es su iglesia (Efesios 1:22,23). Entonces, por el mismo significado de la palabra en el contexto bíblico, es obvio que solamente las iglesias de Cristo son salvas porque toda persona salva automáticamente es miembro de la iglesia. Eso es verídico por la mera definición de la palabra. Por lo tanto, de todas las personas que viven, que nunca han vivido o que vivirán, solo aquellos que conocen y hacen la verdad de Cristo son salvos. Aquellos que son salvos por la sangre de Cristo son añadidos a la iglesia de Cristo. Esa iglesia queda en la minoría y es la única esperanza para nuestra salvación. Ud. tiene que conocer la verdad y hacerla. Es decir, hay que creer en Cristo, arrepentirse de sus pecados, confesar el nombre de Cristo, y ser bautizado para el perdón de sus pecados. Gracias, y hasta la próxima.

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