«Donde Muchos Se Desvían del Camino»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

Estimado oyente, aquí en el comienzo le insto tomar su lápiz y una hoja de papel para escribir la siguiente dirección. Ud. puede solicitar un curso bíblico bien diseñado para aprender los puntos más básicos de la historia bíblica. No va a ser engañado por este curso, porque cada punto está apoyado por el texto bíblico que corresponde. Entonces, puede ver por sí mismo si es así o no. ¿Listo? Nuestra dirección es: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Repito, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180. Estamos recibiendo mucha correspondencia por casi todas partes de América Latina y a veces de España. Sería una alegría recibir una carta de Ud. Favor de escribirnos hoy día.

Muchos de los estudiantes de nuestros tiempos y los expertos del ambiente social, intelectual y religioso, nos recuerdan que vivimos en un período de la historia del occidente cuando rige el fenómeno del pluralismo, el pluralismo étnico, político, social, filosófico y religioso. El pluralismo empírico es nada más de una descripción de la realidad de la actualidad de que existen muchas distintas filosofías en la civilización heredada de europa. El pluralismo ideológico va más allá de tal descripción sencilla para ofrecer una prescripción de que celebremos las divisiones. Ese tipo del pluralismo sostiene que la división ideológica es buena cosa, y que debemos de cultivar más y más la diversidad. Con frecuencia se oye la idea, aún entre los cristianos llamados los «evangélicos,» que las diferencias entre las muchas iglesias no importan, y de que no hay que hacer caso de las muchas doctrinas contradictorias entre las denominaciones protestantes. No hace mucho tiempo, un predicador por radio estuvo exponiendo el texto de Juan 17, la oración de Jesucristo para sus discípulos. Explicaba muy bien la importancia de este capítulo, y estuvo analizando el texto correctamente hasta que llegó a los versículos 20,21 donde Cristo le dijo al Padre: «Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.» Al leer estos versículos, ese predicador se detuvo, como si fuera por algunos segunditos, y comenzó a descartar con explicaciones el significado obvio del pasaje. Trató de decir que esas palabras de Cristo no tuvieron que ver con la unidad de las iglesias, o que no tuvieron que ver con la unidad de la enseñanza entre los cristianos, sino solamente con la unidad que podemos tener con el Padre y el Hijo y con nosotros mismos. Pero, ¿qué quizo decir eso? La verdad es que Cristo oró que tengamos todos nosotros sus discípulos el mismo tipo de unidad como la unidad que existe entre el Hijo y el Padre. Claro que el Padre y el Hijo tienen la unidad del pensamiento y de las doctrinas. El Hijo enseña exactamente lo que enseña el Padre, y viceversa (Juan 17:8). Entonces, es cierto que Cristo oró por la unidad doctrinal entre sus discípulos aún de la actualidad. No entiendo por qué un supuesto ministro del evangelio quiere menguar la importancia de las palabras de Cristo al decir que la unidad de enseñanza entre las iglesias no importa. En el pluralismo de nuestra época, hemos bebido del concepto que la religión de Jesús es barata y muy facil. Pero, Jesucristo mismo dijo en Mateo 7:13,14: «Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacio el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.»

Es obvio que muchos cristianos, y que muchas iglesias cristianas, han comenzado la jornada a la gloria a través del camino angosto, pero que luego se han desviado del camino. Si nosotros, siendo cristianos, entendemos cuáles son los puntos en el camino donde se hacen los desvíos podemos mejor evitar esos puntos cuando llegamos. (Para una copia de este estudio, o para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En primer lugar, déjeme decirle que en las iglesias de Cristo creemos ciertas verdades en común con la mayoría de las iglesias evangélicas y hasta las católicas. Creemos que Dios es el Creador y el Soberano del Universo (Génesis 1:1). La evidencia para la creación es abrumadora. Si Ud. desea profundizarse en tales pruebas científicas, puede solicitar un estudio del creacionismo disponible por La Verdad Para el Mundo. Además, en las iglesias de Cristo creemos que el narrativo del diluvio de Génesis 6-8 es verídico historicamente hablando. Creemos en el parto virginal de Jesucristo de acuerdo con tales textos como Mateo 1:22,23. Las iglesias de Cristo creen en Cristo como el Hijo verdadero de Dios, no-creado, quien eternamente ha existido con el Padre (Mateo 3:16,17). Creemos que el único Dios es Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo (Mateo 28:19). En las iglesias de Cristo, creemos en la necesidad de tener la fe en Cristo. La justificación por la fe ha sido la plegaria del movimiento protestante desde el principio de la reforma. De hecho, la doctrina de la justificación por la fe remonta al Nuevo Testamento. Por ejemplo, sabemos que Juan 1:12 dice: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.» Pero, fíjese bien, que Juan no dijo que todos los que creen ya son hijos de Dios, sino de que a todos los que creen les dijo potestad de ser hechos hijos de Dios. No son hechos hijos de Dios al creer solamente, sino tiene la potestad de ser hechos hijos de Dios. Entonces, la bíblia no enseña la justificación por la fe solamente (Santiago 2:24), sino la justificación por la fe que obra por el amor (Gálatas 5:6). (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Entonces, las iglesias de Cristo enseñan muchos de los mismo puntos que creen las otras iglesias. No obstante, se puede ver que muchos se han desviado del camino angosto en muchas maneras, y se han apartado de la verdad original del Nuevo Testamento. El desvío más común es cuando se olvida de la necesidad de hacer la voluntad del Padre (Mateo 7:21). Sabemos que somos justificados por la fe, pero es una fe activa, y viva, y completa que naturalmente y sin contenciones quiere obedecer todo lo que Cristo nos manda. Esto es el desvío más grave en las iglesias protestantes hoy día. Han ido al extremo con la doctrina de la salvación por la fe y se han olvidado de la obediencia a la fe como mencionada en Romanos 1:5, y en 16:26.

Simplemente dicho, es asunto del arrepentimiento. El problema número uno y más grave en el mundo de la actualidad, incluso en mundo protestante, es la resistencia al mandamiento de arrepentirse. Muchos confusan «la tristeza que es según Dios» con el arrepentimiento. Creen que la tristeza basta y que no hay que hacer nada más de sentir mal por el pecado. Pero, ¡eso es un error grande! Pablo explica que la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación (2 Corintios 7:10), pero no es el arrepentimiento. El arrepentimiento siempre trae una reforma de la vida por la decisión de dejar el pecado para entregarse por completo a Cristo. Cuando uno de veras se arrepienta, va a cumplir cualquier mandamiento del Señor sin discutir, sin contender, sin dudar. El hombre arrepentido no va a rebelarse contra la enseñanza de Hechos 2:38 donde Pedro les dijo: «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo.» Dado que muchos se han desviado del camino angosto al punto de rehusar arrepentirse, siguen su camino con una fe sin obras que no nos salva (Santiago 2:24).

Por lo tanto, el camino verdadero es Cristo (Juan 14:6). La persona que realmente se arrepienta hará humildemente la voluntad del Padre sin discusiones. Confesará a Cristo (Romanos 10:9, 10), y será inmersionado en agua para perdón de sus pecados (Hechos 2:38), porque así manda Jesucristo (Marcos 16:16). La persona que quiere seguir en el caminio angosto que lleva a la vida sabrá que tiene que ser bautizada en un cuerpo (1 Corintios 12:13), el cual es la iglesia de Cristo (Efesios 1:22,23). Va a creer espiritualmente y servir fielmente hasta el fin (Apocalipsis 2:10). Es una lástima que la reforma protestante se ha desviado del camino angosto donde comenzó, hace algunos siglos. Pero, tenemos que estar advertidos de no ir al extremo junto con esas iglesias desviadas. No debemos de correr muy de cerca a Roma con sus doctrinas de las obras meritorias para ganar la salvación, tampoco correr muy de cerca a las iglesias protestantes con sus doctrinas de la justificación por la fe solamente. La bíblia nunca, pero nunca, menciona la justificación por la fe solamente, sino por la fe viviente que obedece lo que Cristo dice. Gracias, y hasta la próxima.

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