Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo
Bienvenido al programa, estimado oyente. En esta ocasión, nuestro estudio tiene que ver con el octavo capítulo del libro de Daniel en el Antiguo Testamento. Le insto leer el capítulo conmigo, o por lo menos después del programa. Daniel capítulo ocho es importantísimo como clave de la interpretación del libro entero. Sobre todo, es la clave para abrir el enigma del capítulo 11. Dice Daniel 8:1 que en el año tercero del reinado del rey Belsasar, Daniel tuvo otra visión profética. Los versículos 1-14 narran los símbolos de la visión. Luego, los versículos 15-27 narran la interpretación de la visión dada por el ángel Gabriel. Antes de explicar el significado de este texto, tenemos que recordar algunos hechos históricos y básicos. El libro de Daniel fue escrito en el año 532 a.C. Sus profecías tienen que ver principalmente con cuatro imperios mundiales que existían, o que iban a existir, desde el punto de vista de la vida de Daniel. El primer imperio fue el babilónico que duraba desde el año 605 a.C. hasta 536 a.C. El segundo imperio fue el Medo-Persa que duraba desde el año 535 a.C. hasta 331 a.C. El tercer imperio fue el griego que duraba desde el año 333 a.C. hasta 167 a.C. El cuarto imperio mundial pronosticado en Daniel fue el Romano, que duraba desde el año 63 a.C. hasta 476 d.C. Pero, hay que notar que la relación que el imperio romano tuvo con Israel no duraba más tarde del año 138 d.C. Estos cuatro imperios mundiales son importantísimos para entender los contenidos básicos del libro de Daniel. Después de nuestro himno, volveremos al tema de Daniel capítulo 8:
Ahora, investigaremos la visión relatada en Daniel 8:1-14. Daniel estaba en Susa, la capital del reino Medo-Persa, cerca del río Ulai. No sabemos si estaba ahí literal o figurativamente. En su visión, Daniel vio un carnero que tenía dos cuernos, y un cuerno fue más alto que el otro. El carnero estaba empujando o sea hiriendo al poniente, al norte y al sur, y ninguna bestia podía parar delante de él. El carnero entonces se engrandecía. Pero, luego vino un macho cabrío del lado del poniente con un cuerno notable entre sus ojos, y mató al carnero. Daniel 8:8-12 dice que «el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo. Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa. Y se engrandecía hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó. Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio .» Además, «echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó.» Entonces, Daniel dice, «oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? Y él dijo: Hasta dos mil treiscientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado» (Daniel 8:13,14). (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; repito, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)
Ahora, en Daniel 8:15 al fin del capítulo viene la interpretación de los símbolos de este capítulo. El ángel explica que el carnero que tenía dos cuernos simbolizaba a los reyes de Media y de Persia, es decir, el imperio Medo-Persa (versículo 20). El macho cabrío fue símbolo del rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos fue el rey primero, es decir, Alejandro Magno. Daniel 8:22 explica que cuatro reinos iban a surgir de ese reino greco, simbolizados por los cuatro cuernos que sucedieron al primer cuerno. Es hecho histórico que Alejandro Magno de Grecia conquistó al reino Medo-Persa, precisamente como predijo la profecía de Daniel. Además, como dice la profecía, en el realce de su poder, Alejandro murió repentínamente cuando tenía 33 años de edad, y su reino fue dividido entre sus cuatro generales principales, es decir, entre Casandro con Macedonia y Grecia, y Lisímaco con Tracia y Bitinia, y Seleuco con Babilonia y Siria, y Tolomeo con Egipto. Para los judíos, los reinos más importantes fueron de Tolomeo en Egipto al sur de la tierra gloriosa y Seleuco en Siria al norte.
Los judíos tenían muchos problemas por la dinastía de Seleuco en Siria al su norte. Antíoco Epífanes el cuarto surgió entre esos reyes y peleaba contra el pueblo de Dios en Palestina. Trató de esforzar a los judíos a aceptar la cultura griega con todas sus corrupciones paganas. Creo que Daniel 8:23 lo describe como «un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.»
Hay que notar el elemento del tiempo mencionado en Daniel 8:14. Ahí se muestra que la prevaricación asoladora iba a durar por dos mil trescientas tardes y mañanas. Eso fue cuando los sacrificios fueron prácticamente suspendidos por la oposición de los enemigos de Dios. Ese cálculo da el resultado de 6 años y 110 días. Históricamente hablando, es un hecho que Judas Macabeo purificó el templo y así quitó la influencia de los sirios en el 25 de diciembre del año 165 a.C. Si contamos 6 años y 110 días atrás, llegamos a la fecha del 5 de agosto de 171 a.C. Es interesante que hasta esa fecha, los judíos habían gozado la paz con los sirios. Pero, este año marca el período de una pelea entre Siria y el pueblo santo en palestina cuando Antíoco apoyó a Menalaus, el que compró con dinero el sumo-sacerdocio. Los judíos se rebelaron contra los sirios por eso, sobre todo a causa del asesino de Onías el verdadero sumo-sacerdote. Es posible que el «Príncipe de los príncipes» mencionado en Daniel 8:25 se refiera al sumo-sacerdote que fue reconocido como el líder del pueblo. Por lo tanto, lo que tenemos aquí en Daniel 8 escrito como cuatro siglos antes es una predicción asombrosa de la historia dada por la inspiración de Dios. (Para inscribirse en el curso bíblico, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180. Además, si tiene el internet vaya a www.unity-in-christ.org, es decir, a u n i t y (raya) i n (raya) c h r i s t (punto) o r g. Puede encontrar «Materiales en Español» para leer.)
Es muy triste que se ha malinterpretado Daniel capítulo 8 por las teorías premilenialistas. No es probable que el Príncipe de los príncipes aquí se refiera a Cristo. Tampoco no tiene que ver la visión y su historia con el fin del mundo o con los acontecimientos de nuestro tiempo. Hay que tener cuidado por las teorías que opinan aceca de otros asi-llamados «cumplimientos,» o de los cumplimientos múltiples, del texto cuando la interpretación más directa y más sencilla ya basta para explicar el texto. Muchos engañadores utilizan este método de seleccionar algunos símbolos que tuvieron que ver con la historia ya pasada y alegar que se refieran a algo en nuestro propio futuro. La bíblia no apoya la idea de que podamos calcular el fin del mundo y la venida de Cristo a base de los cálculos proféticos. ¡Nadie sabe cuando serámenos Dios!
Lo que vemos en Daniel 8 es la realidad de la omnisapiencia de Dios por haber predicho el futuro de la historia a través del tiempo intertestamental desde un punto muy temprano. Además, vemos la lección de que el pueblo de Dios a veces tiene que sufrir la opresión política y cultural por sus delitos. Los judíos fueron castigados aquí por querer introducir las costumbres paganas de los gentiles. Hoy día, muchos cristianos todavía anhelan mezclarse con el mundo y los caminos de los neo-paganos. Mire a los predicadores engañadores en la televisión que prometen la salud y la prosperidad material en vez de la sanidad espiritual y la salvación del alma. Eso es resultado de beber de nuestra cultura posmoderna de la actualidad tan materialística en vez de beber de las promesas humildes de Jesús. 1 Corintios 10:12 dice: «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.» ¿Es Ud. cristiano? Tiene que creer en Cristo, arrepentirse de sus pecados, confesar a él, y ser inmersionado en agua para perdón de sus pecados para recibir la salvación. Gracias, y hasta la próxima.
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