«El Libro de Daniel Parte Cuatro: Capítulo 2»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

Esta es la cuarta lección en nuestra serie del libro de Daniel. En los estudios anteriores, hemos investigado las cuestiones de la fecha y la paternidad literaria de Daniel, y descubrimos algunos principios duraderos para nuestra época derivados de capítulo uno. Hoy, nos indagaremos un poco en el significado del sueño del Nabucodonosor, rey de Babilonia, encontrado en Daniel capítulo dos. Pero primero, escuchemos un himno cristiano para nuestra edificación:

El segundo capítulo del libro de Daniel es un poco largo para leer en su totalidad en este programa. Le insto leerlo después de nuestro estudio, si tiene la oportunidad. Además, le invito a escribirnos para pedir una copia de este estudio, o para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia. Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia 30180 EE.UU.; repito, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180. Ahora, se puede resumir en breve los contenidos de Daniel 2. En este capítulo, el rey de Babilonia, Nabucodonosor, tuvo un sueño el cual le inquietó mucho. El próximo día, no pudo recordar los detalles del sueño, tampoco conoció su significado. Por eso, citaron a todos los hombres sabios de su reino para que diesen el sueño y su interpretación. Daniel, el judío llevado cautivo a Babilonio, fue el único que pudo revelar los contenidos del sueño con el significado. En Daniel 2:31-35, Daniel le dijo a Nabucodonosor: «Tú, o rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.» Antes de leer la interpretación de este sueño extraño, hay que notar: uno, que Nabucodonosor vio la imagen completa, como si existiesen todas sus partes al mismo tiempo; dos, que la piedra hirió la imagen en sus pies; tres, que toda la imagen desde la cabeza hasta los pies fue desmenuzada y sus partes esparacidos como el polvo; y cuatro, que no quedó rastro alguno. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Ahora, podemos resumir la interpretación maravillosa del sueño de Nabucodonosor en Daniel 2:36-45. Daniel explica que la cabeza de oro en la imagen vista en el sueño del rey simbolizaba al Nabucodonosor mismo y su imperio mundial de Babilonia. Versículo 38 le dice claramente, «Tú eres aquella cabeza de oro. Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.» Los próximos versículos siguen diciendo: «Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuzará y quebrantará todo. Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de carro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.» Los versículos 42,43 declaran que este cuarto reino iba a ser en parte fuerte y en parte frágil, no bien unido por todas sus partes. Ahora Daniel 2:44 es el versículo clave. El profeta declara al rey: «Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero el permanecerá para siempre.»

Por tanto, el simbolismo de la imagen vista en el sueño de Nabucodonosor sugiere el ascenso de cuatro imperios mundiales, comenzando con el babilónico como Nabucodonosor como la cabeza de oro. Sabemos mediante la historia que el próximo imperio mundial fue el reino Medo-Persa. Este reino conquistó a Babilonia. De acuerdo con las profecías, su líder Ciro el Grande decretó que los judíos volviesen a su tierra. Después de la caída del imperio Medo-Persa, surgió el imperio griego bajo Alejandro Magno. Eso fue el tercer reino representado en la imagen de Daniel 2. Por fín, llegó el cuarto imperio, el de los romanos. El texto explica que en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruído. Algunos eruditos dicen que «estos reyes» se refiere a todos los reyes de los cuatro imperios munidales. Puede ser, pero el punto primordial es que iban a surgir cuatro imperios. Si Dios hubiera levantado su reino del cielo antes del tiempo de los romanos, habría sido innecesario hablar del cuarto imperio, de los romanos. Por tanto, se implica que iba a pasar en el tiempo de los romanos. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Ahora, pues, el significado de reino de los cielos tiene que ver con el dominion de Dios que iba a ser establecido en una manera especial en los tiempos romanos. Jesús de Nazaret nació, vivió, y murió durante el tiempo del imperio romano. El también hablaba del reino de Dios, o sea, el reino de los cielos que iba a ser establecido pronto (Mateo 3:2). Esto pasó cuando edificó su iglesia que tuvo inicio el día de Pentecostés en Hechos 2. El reino de Dios es la iglesia de Cristo (Mateo 16:18-19). Esto fue el significado de la piedra cortada, no con mano, que hirió y desmenuzó a la imagen. La piedra es símbolo de la iglesia del Señor. Es su reino que ha reemplazado los imperios mundiales y físicos de esos tiranos que vivían en los tiempos antiguos. Es interesante que cada esfuerzo para establecer otro imperio mundial al tamaño y el poder de Roma desde entonces ha fracasado. Napoleano trató de hacerlo, y fracasó. Gran Britaña lo intentó, y fracasó. La Unión Soviética trató, y no pudo. Y ahora, algunos analistas piensan que EE.UU. y sus aliados están tratando de formar algún imperio mundial. Si es así, también fracasarán.

Ese imperio romano había representado y bebido del espíritu de todo lo que fueron las características de los tres imperios previos. A medida que Roma estuvo en pie, así estuvo en pie la imagen, el concepto de un imperio mundial. La piedra en Daniel 2 hirió la imagen en los pies, y por tanto destruyó a toda la imagen, a todos los imperios mundiales. Cada imperio simbolizado en esa imagen de Daniel 2 ha dejado de existir. La imagen ha sido destruído por completo—no queda ningún vestigio del babilónico, o del medo-persa, o del griego, o del romano. Por lo tanto, el reino de Dios—la piedra—ya ha sido establecido. Es que, todos los imperios mundiales murieron con Roma. Algunos creen que eso es porque los criterios del reino de Dios han así modificado el pensamiento humano que han destruído la posibilidad de otro imperio romano. La profecía de Daniel dos ha sido cumplida en la iglesia de nuestro Dios. Hebreos 12:28-29 agrega: «Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.» Y Colosenses 1:13,14 dice: «el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.» Los cristianos por todo el mundo ya son ciudadanos del reino de Dios. Existe mucha inestabilidad en el mundo actual. El porvenir es incierto. Pero, a pesar de todo eso, Ud. puede pertenecer a un reino que nunca se conmueve, el reino de Dios. Se entra por cumplir estos siguientes pasos: creer en Cristo como el Hijo de Dios resucitado de los muertos, arrepentirse de sus pecados, confesar el nombre de Cristo, y ser bautizado para perdón de los pecados (Hechos 2:38). Gracias, y hasta la próxima.

Volver a la Tábula de Trasuntos